El coronavirus vivido por un emprendedor ‘mayor de edad’

40 años de experiencia que actúan de poso para reflexionar sobre una crisis inédita y excepcional.

El coronavirus, por un emprendedor 'mayor de edad'

Y digo ‘mayor de edad’, por no titular en población de riesgo, porque son ya más de 40 años los que llevo a mis espaldas como emprendedor al frente de mi empresa y os puedo asegurar que ni en mis peores pesadillas me había planteado un escenario como el que estamos viviendo hoy. Es algo insólito en nuestra época actual, la de la revolución digital, en la que pensábamos que el ser humano podía controlar todo. De repente, llega un bichito invisible que ha puesto patas arriba el planeta, en el sentido literal de la expresión.

Pero si hay algo que ha venido a reafirmar esta pandemia, es que los emprendedores estamos hechos de otra pasta. No quiero obviar la realidad que está en la calle y que se avecinan meses muy duros para todos, pero, si hay una seña de identidad que nos caracteriza a los que cada día tenemos que subir el telón de nuestros propios negocios, es el tesón y el espíritu de sacrificio que llevamos por bandera. Unas cualidades que a partir de ahora tendremos que explotar aún más si cabe, para salvar nuestras empresas y mantener en la medida de lo posible la máxima normalidad, de cara a proteger a todos aquellos que forman parte del día a día de nuestra actividad.

Para ello es fundamental que actuemos con la máxima cautela. Estamos viendo cómo estos días la improvisación se ha hecho un hueco importante en muchos ámbitos, fruto del enfrentamiento a lo desconocido. Bajo mi punto de vista, tenemos muchas horas por delante para planificar, programar y dibujar los múltiples contextos que están por venir. Vamos a trabajar en ellos y actuar en consecuencia. Nos jugamos mucho y no podemos arriesgar a dar demasiados pasos en falso y, ojo, digo demasiados, porque es inevitable que demos alguno. Y en este sentido, apelo a la protección del Estado a las empresas y los autónomos. No deben olvidar las autoridades que somos el verdadero motor del país y que, si llevamos tirando del carro muchos años, ahora es el momento de que nos faciliten la gasolina necesaria para continuar y ayudarnos a minimizar el impacto que esto va a suponer para todos, desde el más pequeño hasta el gigante.

Esto va a suponer un antes y un después en todos los sentidos. En mi opinión, debemos sacar lo mejor de nosotros mismos, ahondando en nuestras profundidades y viendo de qué manera podemos mejorar como parejas, padres, hijos, abuelos, amigos, empleados, compañeros, jefes, vecinos, ciudadanos… y en todos los papeles que jugamos a diario.

Por mi parte, me he establecido una rutina diaria, que me ayuda a ser muy disciplinado y en la que dedico una parte de mi tiempo muy importante a trabajar. Desde el primer día reservé un espacio de mi casa a modo de despacho y mantengo el mismo ritmo que si estuviera en la oficina. Cierro la puerta y desde ahí actúo como lo hago en mi día a día normal, aunque, siendo sincero, poco tiene de normal, porque ahora la actividad es frenética. En este sentido, hay que controlar muchos factores que antes lo estaban y, sin duda, sacar nuestro lado más humano para estar más cerca que nunca del equipo, franquiciados y proveedores, con los que los lazos de comunicación se han estrechado muchísimo en las semanas de confinamiento, hablando de algo más que de números.

Y es que, inevitablemente, va a haber cambios. Si antes no contábamos, ni por asomo, con un enemigo tan letal como éste en nuestros planes de empresa, a partir de ahora contemplaremos este tipo de situaciones para contar con un protocolo de actuación que nos ayude a minimizar riesgos. Nosotros, por ahora, nos estamos apoyando en nuestras ventas online y trabajando en planes de ayuda para nuestras franquicias y en el día en el que podamos levantar el cierre, desarrollando las medidas de seguridad pertinentes en oficinas, almacenes y tiendas, con el fin de salvaguardar la salud de todos y que esto no se vuelva a repetir.

Soy optimista por naturaleza y pienso que vamos a salir muy reforzados de esta situación surrealista que nos está tocando afrontar. Que los ánimos no decaigan y que el encierro nos sirva para mejorar en todos los aspectos de nuestra vida. En este momento tenemos un gran regalo: tiempo. Vamos a aprovecharlo de la mejor manera.