Nace Molet Mayores, franquicia especializada en nuda propiedad

Un producto donde al vendedor le queda el usufructo de la vivienda, del que sigue siendo propietario y que le permite usar y disfrutar de esa vivienda de por vida.

Franquicia Molet Mayores

Molet Mayores acaba de presentarse como la primera franquicia inmobiliaria de España especializada en nuda propiedad. Su creador es el consultor inmobiliario Eduardo Molet, “uno de los grandes expertos en este activo inmobiliario”, explican los impulsores del proyecto. Cualquier agente o agencia inmobiliaria puede franquiciar la actividad, ofreciendo la compraventa de nuda propiedad bajo la enseña fundada por Molet, quien proporcionando a los integrantes de la red formación y asesoramiento en este tipo de transacciones.

“Hace unos cuatro años que nuestra agencia se especializó en este tipo de operaciones”, recuerda el propio Molet. “Hasta entonces había sido algo testimonial y que prácticamente ninguna inmobiliaria tocaba. Esta fórmula cada vez tiene más acogida en España y, con nuestra marca, queremos profundizar en la profesionalización del sector en este activo y en una mayor expansión de sus compraventas a nivel nacional”.

Hasta ahora, la mayor parte de ventas de nuda propiedad se realizan principalmente en capitales y grandes ciudades, como Madrid, Palma de Mallorca, Barcelona, Bilbao, Valencia, Benidorm, Sevilla, Marbella, Alicante o Las Palmas, continúa explicando. “En pueblos y pequeñas poblaciones, el mercado de este tipo de venta es casi inexistente, debido a la falta de agencias inmobiliarias que comercialicen este producto y al desconocimiento por parte de los particulares”.

En cuanto al perfil del vendedor, “es una persona mayor de 65 años que, o bien no tiene herederos, o quiere complementar su pensión y aumentar sus ingresos para vivir más cómodamente y poder disfrutar de su tiempo libre, o que tiene hijos y quiere asegurar su bienestar”.

Pero, ¿qué es la nuda propiedad y cómo funciona? “Lo que poseemos todos los propietarios es el pleno dominio de la vivienda, que es la suma de dos derechos: derecho a la nuda propiedad y derecho al usufructo. Si vendemos sólo el derecho a la nuda propiedad, nos queda el de usufructo, del que seguimos siendo propietarios y que nos permite usar y disfrutar de la vivienda de por vida. Por este sistema, se vende solo una parte de la vivienda, obteniendo una cantidad importante de dinero de una sola vez (la media se sitúa en los 150.000 euros), y mantenemos el usufructo vitalicio de esa vivienda. A mayor edad de la persona, mayor importe de la nuda propiedad”.

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