Nuevas formas de consumo en la restauración

De la mano de la franquicia Sushimore exploramos vías de negocio emergentes para afrontar la actual crisis.

Nuevas formas de consumo en la restauración

El de restauración es uno de los sectores con desafíos más complejos a la hora de afrontar la actual crisis sanitaria y económica provocada por la COVID-19. “Después de unos meses de incertidumbre y un futuro con grandes retos por delante, reinventar la manera en la que ofrecen sus productos es la solución por la que han optado muchos negocios», recuerdan desde la franquicia especializada en sushi Sushimore. “Esto pasa por el impulso del delivery sumado al take away y el aún desconocido grab and go que, además, van en consonancia con los nuevos hábitos de consumo de sus clientes. Dado que la llamada ‘nueva normalidad’ aún plantea muchos interrogantes, los negocios de hostelería optan por reemplazar las mesas y sillas por servicios donde el cliente consuma los platos en la calle o en su propia casa”.

En este escenario, “el concepto que realmente supone una innovación en la forma de consumo es el grab and go, que todavía tiene poco recorrido en nuestro país”, explican desde la compañía. “El término podría traducirse en español como ‘coger e irse’ y hace referencia a ofrecer alimentos envasados y listos para su consumo que se exponen al cliente en los locales a la temperatura correcta para conservar sus propiedades. En este sentido, el servicio es inmediato y permite fluidez en la elaboración y preparación de los productos”.

Roger Antelo, CEO de la marca, explica que esta modalidad de consumo puede adaptarse “a locales pequeños donde la tasa de alquiler no es alta, como ocurre en Sushimore y, además, no supone la necesidad de personal extra, ya que es el cliente quien se sirve como si de un supermercado se tratara”.

Si nos fijamos en el reparto a domicilio, “hay productos gastronómicos como el sushi que se adaptan muy bien a estos modelos de distribución, debido tanto a factores físicos, ya que es un alimento que mantiene sus propiedades en el tiempo, como a factores económicos tanto para el consumidor, con una media de 12 euros por comensal, como para una empresa que mantiene márgenes atractivos una vez descontados los gastos de delivery”, reflexiona Antelo.

El take away [comida para llevar], por su parte, es una opción “que ha ido ganando adeptos con el paso de los días”, subrayan. “Cocinar a puerta cerrada bajo pedido y preparar la comida para que el propio cliente la recoja es una alternativa que ha sido bien recibida por el gremio y por los consumidores. A los primeros les permite reactivar su negocio y los segundos no renuncian a la tradición de comer ‘fuera de casa’, aunque por el momento no sea bajo el techo del restaurante”.