Tres pasos para iniciarse en la oficina verde

Trabajar en cualquier momento y desde cualquier lugar, independientemente del tipo de compañía, reduce el consumo de energía y la necesidad de espacio. También el consumo de papel supone un gasto cotidiano importante y un factor determinante en las emisiones de gases de efecto invernadero. Por último, que los trabajadores puedan compartir un sólo hardware y software es otro de los pasos fundamentales que se pueden dar hacia la Green Office.

Movilidad. Puede ayudar a las empresas a reducir costes significativos en gastos de electricidad, papel y, sobre todo, oficinas con la consecuente reducción de emisiones de CO2. Cada vez es mayor el número de compañías que apuestan por otorgar libertad de movimientos a sus trabajadores. Sun Microsystems, por ejemplo, a través de su Programa Open Work, ha tenido la oportunidad de demostrar sus bondades. Según Pedro Montarelo, “el teletrabajo voluntario promovido por Sun le ha supuesto a la empresa un ahorro obtenido por los trabajadores que se traduce, principalmente, en tiempo y coste de desplazamiento. Cada empleado ahorra al año 104 horas en transporte, equivalente a dos semanas y media de vacaciones y un ahorro de 6.000 kilómetros”. En cuanto a las emisiones contaminantes, “cada empleado que aplica el programa emite una media de 1,25 toneladas de CO2 menos que otro trabajador gracias a que cuentan en su casa con un terminal ligero de Sun Ray que consume lo mismo que una bombilla”. La otra gran ventaja obtenida ha sido “la reducción de las propiedades inmobiliarias en más del 15%, lo que implicó un ahorro de 68 millones de dólares en bienes inmuebles”.

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Digitalización. Enrique Dans emite un juicio tajante: “El papel es un soporte del siglo pasado que tiene que desaparecer”. Pero la realidad de las empresas está todavía lejos de renunciar a su uso. Esker Ibérica, compañía especializada en la informatización de los procesos documentales, considera que “un empleado medio usa un paquete de 500 hojas A4 a la semana. Si consideramos que un árbol produce unos 24 paquetes y que hay 45,7 semanas laborables, podemos decir que un empleado medio consume casi dos árboles al año”, dice Jesús Midón, director general de la compañía para España. “Los clientes habituales de Esker automatizan procesos que tienen de media un tráfico de 40.000 documentos al mes, es decir 960 paquetes al año, equivalentes a 40 árboles por cada cliente (me­diana/gran empresa)”. La alternativa, pues, al uso excesivo del papel y a eliminar su elevado coste medioambiental sería la apuntada por José Antonio Martínez: “Potenciar la digitalización de documentos recurriendo a prácticas como el uso de la firma digital u otros medios telemáticos”.

Virtualización. Entre un 10% y un 20% del consumo de la energía procede de centros de datos, por eso, otra de las propuestas, subrayada por Ángel Moreu, consiste en virtualizar la oficina. “Se trata de aprovechar la tecnología que permite a múltiples usuarios compartir los mismos recursos físicos (tanto servidores como redes y almacenamiento) o que utilicen un conjunto de recursos como si fuera un solo sistema”. comenta. “Hay ya empresas que alcanzan el ratio de inclusión de 20 máquinas en una sola”, precisa Enrique Dans. Así pues, la principal ventaja de la virtualización es que permite reducir el volumen de los servidores, ahorrar espacio y recortar el consumo dado; que no es lo mismo enfriar una máquina que 20. Esto es importante si tenemos en cuenta que tradicionalmente se considera que por cada kilovatio utilizado para que un ordenador funcione se necesitan 1,2 kilovatios para refrigerarlo.

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