El emprendedor resiste

En un año marcado por las dificultades económicas, el espíritu emprendedor en nuestro país cae... aunque menos de lo esperado. Si el año pasado eran casi ocho de cada cien los españoles emprendedores, en 2008 la cifra se situó en siete. Así lo indica el Informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) España 2008, un estudio de referencia mundial que analiza la situación empresarial en 43 países.

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En los últimos años, el número de emprendedres en España ha crecido notablemente: en 2000, sólo el 4,6% de la población activa había puesto en marcha un negocio. En 2008, la cifra es del 7%.

Los datos son optimistas si tenemos en cuenta que la caída es sólo del 8%, muy lejos aún del 24% que hubo entre 2001 y 2002 tras el atentado contra las Torres Gemelas. “Una bajada así es modesta, y más en una actividad tan relacionada con el entorno como es el emprendimiento. Las noticias sobre la crisis influyen mucho en el aspecto psicológico a la hora de montar una empresa”, indica Ignacio de la Vega, director del Proyecto GEM en España y, recientemente, nombrado presidente del Board Mundial del GEM.

Pero debemos ser cautos y esperar para ver cómo evoluciona la tasa en un año que se intuye difícil. “Con seguridad, el número de emprendedores disminuirá en 2009, aunque no llegaremos a los niveles de 2002. Creo que la caída no será mayor del 15%”, apunta De la Vega.

Además, la crisis deja otra cifra nada positiva: en 2008 se cerraron 340.437 empresas, un 30% más que el año anterior. ¿Las causas principales? La poca rentabilidad del negocio y los problemas para obtener financiación, un motivo que aumenta este año y que preocupa especialmente.

La barrera de la financiación
Y es que si de algo se quejan los emprendedores es de la falta de apoyo económico. La ayuda a la financiación para crear una empresa no alcanza, según los expertos que participan en el GEM, el aprobado. “Es una barrera muy importante”, afirma el director del estudio. Prueba de ello es el elevado porcentaje de capital semilla, o dinero necesario para poner en marcha la actividad empresarial, que aportan los emprendedores (un 67% del total) y el alto número de ellos que lo aportan en su totalidad (casi un 41%).

Sin embargo, en los últimos años el desarrollo del apoyo financiero ha sido bueno. Al menos, así lo afirma De la Vega. “Poco a poco, los bancos han ido creando recursos específicos para los emprendedores; los Gobiernos también, con la línea ICO Emprendedores... Ha habido una evolución favorable, aunque ahora se haya frenado debido a la crisis”.

Por otro lado, la inversión informal, como suele ocurrir en época de crisis, ha bajado considerablemente este año: sólo un 2,8% de la población activa ha actuado como business angel. Pero “aunque ahora se haya frenado, esta figura ha crecido positivamente en los últimos años y nos ha acercado a países con mayor cultura en este aspecto”, considera De la Vega.

¿Cómo es nuestro emprendedor?
Hombre, de unos 40 años, con estudios superiores y una renta media de entre 1.200 y 2.400 euros. En cuanto a las características de quienes emprenden, el GEM desgrana en su último estudio que la recesión también se nota en el perfil: hay un mayor porcentaje de emprendedores sin estudios superiores y, en general, pocos han montado un negocio antes (síntoma, éste último, de la escasa mentalidad empresarial de nuestra sociedad).

Más extranjeros y mujeres
Otro aspecto destacable del informe GEM 2008 es que, a pesar del entorno, se mantiene el porcentaje de extranjeros que emprenden en España: de cada 100 emprendedores, casi 13 son de otro país. ¿Razones? “Tienen una mentalidad más desarrollada para crear iniciativas y una mayor necesidad de hacerlo por subsistencia”, apunta el estudio. Y, por nacionalidades, los argentinos vuelven a situarse como los más emprendedores. Repiten por cuarto año consecutivo.

En cuanto al sexo del emprendedor, el dato es positivo: un 42,2% son mujeres, frente al 35,9% de 2007, lo que confirma que las distancias entre ambos sexos se acortan. Como indica el informe, “este cambio puede obedecer a la intensidad de las políticas de apoyo a la actividad emprendedora femenina, pero también puede ser síntoma de búsqueda de autoempleo ante la recesión”.

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