Caso real: Oneclick

Los trabajadores de Oneclick pasan a formar parte del accionariado de la compañía en función de su desempeño y dedicación. Esta fórmula “busca recompensar a quienes más se implican”, resume. Javier Martín, uno de los fundadores de esta empresa dedicada al diseño de webs educativas y e-learning. Hace cuatro años que Alejandro Castro, responsable de I+D, se incorporó a esta agencia de de-sarrollo de contenidos, que comenzó como una start up (CopaNova.com). El proyecto arrancó a finales de los 90, con solo dos personas. Hoy cuenta con 50 empleados. “Hice algunos trabajos que se consideraron bastante buenos y tuve dedicación intensiva, fuera de horarios. Ese mismo año, sus jefes le propusieron un 10% del capital y, al siguiente, un 20%. Los beneficios son claros: “Ahora gano un 60 % más de lo que tendría solo con mi sueldo”, argumenta Castro.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Martín atribuye a estos planes la supervivencia de la compañía, que “se mantuvo a flote mientras miles de empresas naufragaban en un entorno de opulencia psicológica. No fue cuestión de sesudos estudios de viabilidad o de mercado”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo