La crisis toca a las ONG

Ahora más que nunca, las ONG necesitan captar más recursos –principalmente, económicos– para hacer frente al aumento de la demanda de sus servicios –un 40% en los últimos meses– debido al crecimiento del paro, que ha disparado el número de personas necesitadas.

Como no pinta nada bien el futuro inmediato para las organizaciones solidarias, ahora más que nunca es cuando estas organizaciones reclaman más apoyo a la sociedad española para poder prestar sus servicios.

Más necesitados
Las ONG son conscientes de que la actual situación económica ha disparado el número de personas en riesgo de exclusión social y eso ha generado un incremento cercano al 40% en la demanda de sus servicios sociosanitarios. Además, temen que el aumento del paro y la necesidad de ahorro por parte de las familias por la caída de ingresos lleve a perder donantes y a la reducción de las aportaciones de los socios.

Los argumentos que maneja el sector solidario son varios. El de mayor peso es el que hace Juan Lara, presidente de la Plataforma de ONG de Acción Social, que recuerda que “sin la labor de las ONG esta acción social no podría llevarse a cabo y tendría que asumirla el Estado; algo imposible por su elevado coste y por la complejidad de su gestión, ya que no es lo mismo que quienes se encargen de esa labor sean funcionarios que aquellos –los voluntarios– que están cerca y conocen las demandas reales de los más necesitados”.

Otro de los argumentos es el que apunta Ricard Valls, director del área social y fundaciones de Antares Consulting y miembro de la Asociación Española de Fundraising (captación de recursos): “Es importante que las ONG lancen el mensaje de que ahora se debe colaborar más que nunca porque la situación actual puede ser mucho peor y pueden necesitar en un futuro no muy lejano de los servicios de una ONG. Es el momento de pedir a los ciudadanos, no sólo que mantengan sus aportaciones dinerarias, sino que incluso las incrementen. En estos años pasados de opulencia, la necesidad estaba muy lejos y era fácil ser solidario con otros países, y ahora hay que serlo con nuestros vecinos más cercanos. La necesidad está a la vuelta de la esquina, en nuestra escalera. Es un cambio de mentalidad. Las ONG deben ser capaces de comunicar eso”.

Un gesto que vale mucho
Para no perder poder de acción, las ONG piden que la aportación procedente de la Renta pase del 0,7% al 1%, lo que permitiría incrementar los fondos que llegan por esa vía y de ello se beneficiarían más programas (www.marcafinessociales.org).

“Tenemos que conseguir que ese tercio de contribuyentes, que nunca marca la X de Fines sociales, lo haga para que salgan beneficiadas más personas necesitadas. Y que aquellos que marcan la X de la casilla destinada a la Iglesia también marquen la de Fines sociales, porque se puede hacer y no resta sino que suma: se destinaría 0,7% a las ONG y otro tanto a la Iglesia”, explica Lara.

Otra de las propuestas es que las ONG aprovechen las capacidades profesionales de potenciales voluntarios para incorporarlos a sus estructuras. “Y quizá sea ahora el momento de buscar colaboraciones alternativas, porque las empresas tienen recursos humanos, tecnología, infraestructura, y, sobre todo, imaginación, que puede ser muy útil”, recuerda Valls.

Agustín Pérez, director de la consultora Ágora Social, recomienda a las ONG “reorientar sus presupuestos y racionalizar las estrategias para analizar de qué manera aprovechar los recursos de forma eficiente. Las crisis tienen un componente psicológico y el pánico a lo que pueda suceder es fuerte. Si las ONG se retraen y se acobardan de pedir dinero harán que la gente, que también teme la incertidumbre, deje de donar. Y tienen que hacerles ver que la solidaridad no puede entrar en crisis. Han de apelar a los donantes a que sigan aportando acorde a sus necesidades”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Gestión