Libros electrónicos

Transportar cientos de libros, artículos y documentos en un dispositivo pequeño, ligero y que permite una lectura confortable para la vista, ya es un hecho. Los e-readers o libros electrónicos ganan calidad y ofrecen prestaciones cada vez más atractivas.

En la era de la revolución digital, casi nada permanece ajeno a la influencia de las nuevas tecnologías; ni siquiera los libros, fieles al mismo soporte desde que se inventó el papel. Los e-readers o libros electrónicos ya están aquí y han venido para quedarse. Asistimos al despegue de este dispositivo de lectura con tanta curiosidad como reticencia. "En este país parece que siempre es todo o nada. El papel vivirá mucho tiempo, será un soporte que muchísima gente tendrá como preferente, pero habrá personas, y no sólo los nativos digitales, que preferirán el e-reader para ciertos momentos de su experiencia lectora", prevé Javier Celaya, fundador de www.dosdoce.com, portal especializado en detectar y analizar las tendencias relacionadas con el mundo de la comunicación y las nuevas tecnologías.

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No tan distintos
"Para el lector debería ser una fiesta, porque obtiene múltiples canales a través de los que recibir contenidos diversos y elegir cuál de ellos quiere, en una convivencia totalmente pacífica", añade Joaquín Rodríguez, doctor en Sociología y autor del blog Los futuros del libro.

Papel o electrónico, ambos serán complementarios y su uso dependerá, simplemente, de la situación. "Antes cuando viajaba, tenía que meter en la maleta un montón de libros técnicos de trabajo, apuntes, artículos, la novela para desconectar y alguna revista o periódico. Ahora lo llevo todo en el mismo dispositivo de lectura", cuenta Celaya.
La amplia capacidad de almacenamiento es la primera ventaja del libro electrónico. Por ejemplo, los modelos E-Reader (de Sony), Digital Reader (de I-Rex) y los Kindle 1 y 2 (de Amazon), pueden almacenar hasta 1500 volúmenes. Toda una biblioteca a la que se accede de manera inmediata (los libros se descargan en minutos), que pesa una media de 300 gramos y ocupa lo que un libro de bolsillo.

La segunda cualidad es la tinta electrónica. Sin este avance, el despegue de este dispositivo sería imposible. "No se trata de una pantalla retroiluminada, que cansa la vista o puede dañarla, como en los ordenadores, sino que se convierte el texto a tinta electrónica (e-ink) y se recrea la sensación de leer en papel", explica Ignacio Latasa, cofundador de Leer-e, empresa distribuidora de soportes de lectura.

Variedad de prestaciones
Una gran memoria, fácil de transportar y de leer son características comunes a cualquier e-reader. A partir de ahí, abundan las particularidades que, en forma de prestaciones, ofrece cada operador.

Los hay que permiten subrayar, añadir marcadores, cortar y pegar texto, aumentar y disminuir el tamaño de la letra, o hacer búsquedas por palabras. Las pantallas de algunos modelos son táctiles, en otros hay teclado. Algunos incorporan luz para facilitar la lectura en lugares oscuros, y cada vez más soportes permiten la conexión a Internet a través de Wifi. Pero hay más singularidades. Kindle cuenta con la tecnología Read-to-me que lee el texto digitalizado. "No es un audiolibro, porque la voz es un poco robótica, pero la experiencia lectora es agradable y muy interesante para aprender un idioma, porque no sólo estás leyendo, sino también escuchando", dice Javier Celaya.

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Bookeen, el prototipo francés, incorpora un reproductor de mp3: "Sigue una lógica de lectura para mucha gente a la que le gusta oír música mientras lee", añade el fundador de www.dosdoce.com. El japonés FLEPia (de Fujitsu) es el primero que ofrece color, algo atractivo para cualquier lector, y más aún para cautivar al público joven. Otro ejemplo: una batería de Papyre 6.1, el soporte español distribuido también como Hanlin V3, proporciona autonomía para varios meses.

El fabricante I-Rex es el único, junto con Sony 700, que permite hacer anotaciones. Además, "la pantalla del nuevo Digital Reader, similar a un papel tamaño A4, va orientada al público profesional y lector de periódicos pues cuenta con el Press Reader, una aplicación que descarga las versiones digitales de varios periódicos".

Aspectos a mejorar
Quienes ya han ojeado un libro electrónico, coinciden en que falta unificar prestaciones y mejorar algunos aspectos. Consideran que los motores de arranque deben ser más rápidos, igual que el pase de página, "el refresco es lento, desde el punto de vista de que le cuesta traer el archivo; más aún cuantas más imágenes tenga que reproducir".

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También echan de menos la opción de abrir diferentes pestañas, "para ver un documento tienes que cerrar el que está abierto. Esto es primitivo". No obstante, se trata de deficiencias que surgen en las tecnologías nuevas. Solventarlas es cuestión de tiempo. "Mientras, yo recomiendo, si no lo necesitas a título profesional o no eres un geek, que esperes a que se abaraten. Ahora el precio medio ronda los 300 euros. Son asequibles, pero siguen siendo caros. En el momento que bajen a 100-125 euros se convertirán en algo masivo". Además, "actualmente hay unos seis modelos, pero tendremos 20 y se podrá elegir según su precio, funcionalidad, diseño o porque es el último del mercado. Lo que en su día ocurrió con los móviles, va a pasar con estos soportes".

Incluso saldrán e-readers temáticos con la memoria precargada. Sony ya innovó en esa dirección en febrero pasado. El Día de los enamorados, lanzó un soporte color rosa con 200 novelas románticas ya incorporadas. Iba dirigido al público femenino, al que le gusta este tipo de lectura. Pero para llegar a esta especialización también es necesario que cada marca deje de leer un formato de texto diferente. Joaquín Rodríguez lo explica: "Cada soporte tiene una tecnología propietaria, es decir, incompatible con cualquier otro sistema. Tienes que consumir los contenidos generados para cada soporte". "Si yo tengo el Kindle, solo puedo leer los libros cuya tecnología lee este soporte, los de Amazon. Si tengo Sony, solo puedo leer los libros formateados en Adobe... Pasó lo mismo con los vídeos. Estaban el Beta (de Sony), el VHS (de JVC) y el 2000 (de Philips). Era una guerra de fabricantes. Lo mismo va a ocurrir aquí. En dos o tres años, habrá una tecnología dominante y esa será la que lean todos los soportes". Aunque para eso todavía habrás de esperar.

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