Las claves de su gestión

A pesar de tenerlo casi todo en contra, desde que Guardiola tomó la decisión de entrenar al Barcelona nunca perdió su objetivo para alcanzar el éxito. La fórmula es sencilla de entender, pero no fácil de aplicar: trabajo y sacrificio constante sin dejar llevarse por la euforia. Cuatro expertos interpretan las claves de gestión del entrenador del Barça, que le han ayudado a conseguir el triplete, y las adaptan al mundo de la empresa.

Supera la inexperiencia… aprendiendo de los mejores. Según Gabriel Masfurroll, Guardiola ha adquirido una gran formación desde que ingresó en La Masía, su vida en el Barça, donde vivió derrotas, victorias, etc., o su paso por Italia donde maduró como persona. “Ha tenido como maestros a grandes entrenadores. Y eso le ha permitido elaborar su receta”. Eugenio de Andrés añade que siempre estudió lo que hacían sus entrenadores: “Preguntaba el porqué de sus decisiones”.

Gestiona la presión… sin perder el objetivo. Para Juan Carlos Cubeiro, “ha demostrado gran serenidad, incluso cuando el Madrid le tuvo cerca. Ha dosificado esfuerzos y mantenido el discurso de que aún no habían ganado nada”.

Asume la responsabilidad… y quita presión al equipo. “El líder soy yo”, contestó cuando le preguntaron si el equipo no echaba en falta un líder en el campo. “Ha dado la cara en los momentos difíciles para quitar presión al grupo. Y ha manejado el tempo psicológico”, destaca Jaume Cruz.

Comunicativo… y exigente. “Ha demostrado que un estilo de comunicación positivo no está reñido con ser exigente al máximo”, afirma Cruz. “Es ejemplo de un liderazgo no autoritario ni rígido, sino flexible, que sabe ser exigente”, afirma De Andrés.

Se rodea de colaboradores… que dan valor. “Si el líder piensa que es el mejor, está acabado; no puede saber de todo. Para rodearse de buenos colaboradores, ha hecho autocrítica y reconocido que necesita de otros”, apunta De Andrés. “Se ha rodeado de su gente. Tal vez, no sean los mejores, pero sí son sus mejores, en los que confía ciegamente y ellos, en él. Y juntos multiplican su valor ‘n’ veces”, recalca Masfurroll.

Gestiona la diversidad... con la dirección personalizada. ”Si intentas resolver por la fuerza un conflicto con un profesional muy competitivo, que busca lucirse, estás acabado. Le puedes ganar, pero rompes la relación y tendrás problemas con él”, explica Eugenio De Andrés. El socio director de Tatum profundiza aún más: “Ha sabido ver cuáles son los puntos fuertes y débiles de cada uno, técnica y personalmente. A unos les ha abierto la mano, y a otros, les ha guiado, porque pueden ser ejecutores de sus decisiones, pero no todos valen para proponer ideas, gestar proyectos…”.

Grupo… frente a individuos. “Si el equipo está unido y con iguales objetivos, el proyecto será ganador. Si surgen díscolos que ponen trabas, peligra. Por eso, prescindió de Ronaldinho, Deco y Eto’o. Los roces y las dificultades provocan distorsiones y se pierde el rumbo”, argumenta Gabriel Masfurroll.

Gestiona el talento… desde el compromiso. “De nada vale gente con capacidad 10 y compromiso cero. Si tienes un 5 en capacidad –gente con poca experiencia, que se acaba de incorporar– pero con un 10 en compromiso –que se entrega, que entrena, que respeta las normas internas, etc.– consigues un talento mayor”, defiende De Andrés. Y Masfurroll añade: “La clave es hallar a las personas adecuadas para cada posición, que combinen compromiso y talento y sean complementarios entre sí, profesional y personalmente”.

Gestiona la cantera. En opinión de Cruz, “la ventaja de la cantera es que sabes lo que puedes esperar de cada uno. En el Barça, los filiales juegan con el método de trabajo del primer equipo, y un juvenil que salte al primer equipo no lo extraña. En una empresa, la ventaja de la cantera –promoción interna, junior, etc.– está en conocer la estructura y el funcionamiento de la organización”.

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