'Spain is different'

El de España es un caso singular. Aunque empiezan a aparecer tímidos brotes verdes, el elevado paro debido a la destrucción de empleo en la construcción y los servicios, la contracción del consumo y la pérdida de tejido empresarial nos distancian del resto de Europa. La reactivación llegará más tarde y será más lenta.

La OCDE, en su último informe, incluye a España entre los países de la UE en los que observa una “fuerte recuperación”, aunque “será lenta”. Y es que en el segundo trimestre, mientras que Alemania y Francia crecían un 0,3% y contagiaban a otras economías de la Zona Euro, nuestro país continuaba su caída a los avernos recesivos marcando un PIB intertrimestral del -1,1% e interanual de -4,2%. No es mejor el Índice General de Producción Industrial que volvía a caer en julio por decimoquinto mes consecutivo. La parte positiva es que ha frenado su caída libre, como también lo ha hecho el IPC (-0,8% en agosto, tres décimas menos que el mes anterior), lo que se suma a la mejora de la confianza de los consumidores, incremento de ventas de vehículos, subida de las exportaciones y reducción de las suspensiones de pago (25% en agosto).

“La recuperación llegará, pero lo hará más tarde y será más lenta”, vaticina Emilio Ontiveros, “aunque por primera vez en su historia la economía española ha tenido la suerte de entrar en una crisis con una deuda pública por debajo del 40% del PIB”.

¿HA TOCADO FONDO?
Desde el Consejo Superior de Cámaras de Comercio se señala que “el suelo de la recesión parece haberse situado en los primeros meses de 2009”. También se advierte: “Es necesaria una actuación clara que impulse la confianza, el crecimiento y el empleo”.

Los frenos de la recuperación española están en un elevado desempleo estructural, que se aproxima peligrosamente al 20% de la población activa, la restricción del crédito que asfixia a las pymes y una fuerte contracción del consumo e inversión.

EL VÍA CRUCIS DEL PARO

Con un índice de desempleo (17,5%) que dobla a los países de la Zona Euro, el Banco Mundial y el Foro de Davos coinciden en sus últimos análisis en la preocupante perdida de competitividad de España y la existencia de un mercado laboral “rígido”, tanto para contratar a un trabajador como por los costes de despido. El propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reconoció en su comparecencia en el Congreso el pasado 9 de septiembre, que, sobre todo, “el desempleo y la pérdida de tejido empresarial perdurarán algún tiempo después de que se haya afianzado la recuperación”.

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