¡Empieza el curso con energía!

Ya se ha dado el pistoletazo de salida para la liberalización completa del mercado energético tanto para los usuarios de alta y media tensión (empresas) que no lo hayan hecho en el último año como en los de baja (autónomo y particulares). Coge papel y boli, y toma nota de los fundamentos para acertar en la elección. La cuenta atrás ya ha comenzado.

Para empezar, algunas nociones previas. La liberalización del mercado energético se inició en realidad en el 2003, “ya desde entonces se podía cambiar al mercado libre, lo que ocurre es que existía una tarifa regulada que era más atractiva”, recuerda Santiago Chivite, director comercial de Céntrica Energía. A partir del 1 de julio de 2008 se acabó la tarifa regulada para los usuarios de alta tensión (fábricas, industrias) y media tensión (los que cuentan con un transformador o están en zonas aisladas), que tuvieron que pasar forzosamente al mercado libre.

Los que no lo hicieron, se acogieron a la tarifa 3,2 con un recargo mensual del 5%. De este sector sólo queda un 4% sin liberalizar y si no lo hacen antes del 1 de octubre del 2009 para alta tensión o antes del 1 de enero de 2010 para media tensión se les cortará el suministro.

La reforma que se ha puesto en marcha el 1 de julio de 2009 también afecta a los usuarios de baja tensión. Para los que tienen contratados menos de 10 kW les caben dos opciones: salir al mercado libre o acogerse a la Tarifa de Último Recurso (TUR) y, en cualquier caso, pueden escoger el comercializador que deseen. En estos casos, la salida al mercado libre apunta a unas ofertas que rondan el 2% o el 3%. Muchas pymes y autónomos están dentro de este segmento.

Otro gran grupo, que se calcula en un millón de pymes, está por encima de los 10 kW contratados, y éstos están obligados por ley a salir al mercado libre. Aunque existe un periodo transitorio hasta el 1 de octubre para buscar ofertas, lo que desconocen muchos usuarios es que desde el primer momento ya se les aplica la tarifa disuasoria que exige la Orden ITC 1659/2009, que como explica Santiago Chivite, supone un recargo de entre el 17% y el 20% en función de la tarifa que pagasen antes, para los que están entre 10 y 15 kW y 5% para los de más de 15 kW, sobre la TUR.

A partir de ese 1 de octubre se les seguirá aplicando un recargo trimestral del 5% hasta el 1 de abril del 2010. A partir de esa fecha el recargo subirá al 20% y dispondrán de seis meses para contratar un comercializador. Si no lo hicieran, se les cortará el suministro. Es decir, que si se quedan de brazos cruzados, “pueden llegar a pagar la electricidad hasta un 50% más cara de lo que lo estaban haciendo hasta ahora”, insiste Chivite.

Para saber cuánto dinero va a suponer en tu factura, en la página web de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) existe un calculador de precios de lo que pagas actualmente, tanto para los de menos de 10 kW como para los que esté por encima. “Este calculador permitirá a los usuarios saber cuánto supone el recargo que les aplican y también determinar el precio sobre el cuál deben pedir ofertas a las comercializadoras”, señala Rafael Durban, director de Relaciones Institucionales de la CNE.

“El problema de las pymes es la dimensión. Las compañías van a ofrecer descuentos en función del volumen de consumo y lo que nos queda a los pequeños y medianos y a los autónomos es intentar realizar una negociación asociada de descuentos”, aconseja Sebastián Reyna. Tanto desde UPTA como desde las asociaciones profesionales se está negociando con diferentes comercializadoras para conseguir descuentos especiales para sus miembros. Infórmate a ver si en tu sector se está promoviendo este tipo de acuerdos e intenta suscribirte a alguno de ellos. O si estás en una zona donde hay mucho comercio a lo mejor podéis uniros para pedir un descuento especial para todos. Se trata, como insiste también Rafael Durban, “ de reforzar el papel como consumidor agrupando la demanda, creando cooperativas de consumo para mejorar su situación en la negociación”.

Otra opción es constituir una comercializadora propia para suministrar a un colectivo de empresas. “Sería como una especie de central de compras de la energía para un determinado colectivo de empresas que eliminase los costes de distribución”, sentencia Durban.

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