¿Demasiadas reformas?

La ley ha sido también criticada por su “desmesura” y “gigantismo”, por intentar abarcar demasiadas reformas juntas. Algunas tan mediáticas y polémicas como el cierre judicial de páginas web de descargas en Internet o la limitación de las retribuciones de los consejeros. Todo lo cual ha llevado a los críticos a calificarla de “catálogo de buenas intenciones”.

“Está muy bien todo eso de mejorar el medio ambiente, promover la educación, mejorar la calidad del empleo o aumentar la innovación, pero el problema es que en su plan el Gobierno no concreta cómo se va a hacer. Y se necesita concreción”, advierte Palacios.

Además, destacan estos expertos, el Gobierno introduce reformas que anunció en 2004 –como la lucha contra el fraude fiscal o la reducción de la contratación temporal, entre otras medidas–, y leyes que no son más que la transposición de directivas europeas, que había que poner en marcha obligatoriamente... con o sin ley de Economía Sostenible.

“Tengo serias dudas de que puedan acometer esas reformas si llevan años con ellas y no han podido hacerlas”, apunta Recio. “Esto sin obviar que muchas son meras modificaciones parciales de leyes ya existentes...”, recuerda Jiménez.

¿Y EL CONSENSO POLÍTICO?

Por si todas estas reticencias no bastaran, este menú legal exigiría un consenso político y social que pocos confían pueda darse en la actual situación de enfrentamiento entre el gobierno, la oposición y las organizaciones empresariales.

“Habría que crear un ambiente de confianza entre estos agentes que ahora no se da”, asegura Buesa. Salvador Santos Campano, presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, asegura que “a menos que se decidan a impulsar un pacto social para hacer una reforma laboral en serio, es difícil que haya acuerdos en otros campos. Básicamente, porque esa es la única sostenibilidad que los empresarios consideran imprescindible”.

“Lo que el Gobierno tiene que hacer es lo mismo que se ha hecho en el resto de Europa: reformar el mercado laboral, apretarse el cinturón, bajar impuestos y entenderse con los empresarios. ¡De qué nos valen todos estos planes si luego nos demonizan a los empresarios! Está demostrado que ningún Gobierno puede gobernar de espaldas a los empresarios”, plantea Santos Campano.

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