Optimiza tus RRHH

No seríamos justos si después de todo lo que te hemos contado, ignoráramos que el cambio implica hacer una reestructuración de plantilla. En muchos casos, es necesario hacerla si la situación nos ha llevado a reducir costes, productos, clientes y unidades de negocio. Pero hazla con cabeza: prevaleciendo el talento.

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A l igual que sucede con en el apartado de ‘gastos no estratégicos’, optar por reestructurar la plantilla sin más, por sí sola, no es una medida efectiva a medio
y largo plazo. Es evidente que en los procesos de cambio, las empresas se ven obligadas a tomar esa decisión, pero una cosa es aprovechar una crisis para reducir de forma indiscriminada sus estructuras y otra bien distinta es aplicar ratios de eficiencia y rentabilidad.

UNA OPORTUNIDAD

Como defiende De Pablo, responsable de Ciade, “sin que esto signifique la oportunidad –que lo es para muchas empresas– de prescindir de personas o de aligerar costes, los tiempos de crisis son más favorables para inducir cambios, incluso dentro. Eso significa que puede ser una oportunidad para hacer modificaciones en la estructura organizativa, para mejorar procedimientos administrativos, para informatizar…, pero también para mover a las personas de funciones y puestos, hacer formación, reciclar personas, para dotarlas de nuevas y mayores competencias, etc.”. En su opinión, con las personas, no se trata únicamente de ser eficientes “sino de utilizarlas como un think tank de reflexión, de aprendizaje y de compromiso compartido de cambio; entendiendo que las personas no son sólo un instrumento sino también un socio estratégico. Y ante una situación de crisis, una actitud por parte de la dirección de la compañía de compartir los acontecimientos, de plantear propuestas, de organizar grupos de trabajo…, genera confianza, compromiso, mayor sensibilidad hacia el cambio, mayor vinculación hacia la empresa, mayor orientación desde el cliente interno hacia el cliente externo. Es decir, sentirse parte del proyecto”.

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No obstante, De Pablo no olvida que para todo eso se necesita, no sólo ingenio y predisposición al cambio, sino también algo de dinero que ayude a sustentar las iniciativas que puedan surgir.

PROFESIONALIZAR

La única forma de prosperar es profesionalizando. “Y eso ‘sólo’ se consigue –afirma el responsable de Ciade– innovando, invirtiendo en las personas, especializándose, trabajando en red con otros, compartiendo ideas, etc.”.

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