En caso de crisis...

Todo depende de lo grave que sea la situación. En principio, si quieres salvar tu proyecto, lo primero es intentar refinanciar tus deudas a título individual con tus acreedores o presentar un concurso de acreedores para hacerlo con la tutela de un administrador judicial. Si la situación no tiene remedio, haz un plan de liquidación tú mismo. Es decir, busca a los posibles compradores, en lugar de dejarlo todo en manos de tus acreedores. Lograrás maximizar su valor.

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El concurso ayuda a parar el golpe de los acreedores, que pueden mostrarse más abiertos a renegociar el pago de las deudas

REFINANCIA LAS DEUDAS

Sabemos que sobre el papel suena muy sencillo y que en la práctica no lo es. Mucho menos en el entorno actual. Pero tampoco debes firmar a ciegas con las condiciones que imponga el banco. “Hay que buscar un equilibrio entre las garantías exigidas y la financiación que nos dan. Por ejemplo, si al hablar de garantías nos referimos a un activo inmobiliario, lo razonable es que la cuantía que nos ofrezcan como financiación corresponda al 60 o 70% del valor del inmueble, nunca menos. De lo contrario, estamos arriesgando mucho patrimonio por poco a cambio”, puntualiza Eduardo Navarro.

Un problema puede ser que el banco nos pida como aval algo más subjetivo y difícil de cuantificar, como una firma personal en la que pones en juego tu patrimonio presente y futuro. En este caso hay poco margen de maniobra. “Lo único, intentar convencer al banco de que acepte como aval un bien concreto o acciones de la compañía. Es algo que los pequeños empresarios no suelen hacer porque el banco nunca ofrece esa posibilidad, pero hay que intentarlo para no poner en juego tu patrimonio futuro. Es muy posible que el banco acepte”, recomienda Carlos Pavón.

PRESENTA UN CONCURSO DE ACREEDORES

Ya hemos dicho antes que te interesa cumplir con el plazo de la ley concursal para evitar que la insolvencia de la sociedad alcance a tu patrimonio. Pero, ¿cómo afecta a la marcha del negocio? “El concurso ayuda a parar el golpe de los acreedores. Las reclamaciones judiciales se centralizan en un convenio de acreedores que te permitirá renegociar las deudas. Si la empresa tiene futuro, las deudas se ponen a cero y se determina un nuevo plazo para pagarlas. La empresa sigue funcionando, pero con la supervisión del juzgado. Lo malo es que se produce una situación de pánico entre clientes y proveedores que hay que saber gestionar”, explica Carlos Pavón. Y añade: “En realidad, ser proveedor de un concursado es lo mejor que hay con diferencia, porque el administrador concursal no va autoriza ninguna compra que no vaya a poder pagar”.

Esto no significa que entrar en concurso sea un chollo; lo mejor, en principio, es eludirlo. Pero presentarlo a tiempo tiene más ventajas que incovenientes. “Sólo un 3% de las empresas que entra en concurso sale de él, pero es porque acuden muy tarde”, aclara Pavón.

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