Cómo gestionar la morosidad

Para Brachfield, “en períodos difíciles, como el que está atravesando la economía española, agravado por la falta de dinero en el circuito financiero, las empresas utilizan la prolongación de los plazos de pago o las prórrogas en el abono de las facturas, como sustitutivos de los créditos bancarios. Al propio tiempo, se está produciendo un fenómeno de siniestralidad en cadena, puesto que los problemas en el pago de facturas se contagian entre las empresas. Es el denominado “efecto dominó de impagos”. El resultado es la quiebra de muchas pequeñas y medianas. “Es el círculo vicioso que siempre perjudica al más pequeño, al que menos posibilidades tiene y al que, por si fuera poco, tampoco el Gobierno ni los bancos quieren ayudar”, confirma Carlos García, presidente de Aepim.

Con todo, de acuerdo con los datos del Índice de Incumplimiento de Pagos de Crédito y Caución, la morosidad entre empresas ha subido “sólo” un 54% en el último trimestre registrado (el tercero del 2009). Y decimos “sólo” porque aun siendo una cifra considerable está bastante alejada del 172% con el que cerró el 2008 y representa la tercera bajada consecutiva.

Este dato positivo parece deberse, en opinión de Joaquín Segura, director comercial de Gescobro, a un cambio en la política de las compañías: “No es que la situación económica esté mejorando, es que las empresas toman menos riesgo y van con más cuidado a la hora de otorgar créditos”. A la hora de evitar impagados, “es necesario dotarse de herramientas que nos permitan conocer mejor a nuestros clientes”, añade Andrés Ohlsson, de iberinform.

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