Sombreros sevillanos para judíos ortodoxos

Fabrican unos 26.000 sombreros, la mitad para el mercado judío, y facturan unos dos millones de euros. Además exportan a EE UU, Japón y Finlandia.

Salteras, una pequeña localidad sevillana, acoge una fábrica centenaria (1885) dedicada a la producción de los famosos sombreros andaluces de ala ancha y las monteras de los toreros. Hasta ahí nada extravagante. Sin embargo, Isesa (Industrias Sombrereras Españolas, SA) también fabrica los sombreros que visten los miles de fieles que hacen sus plegarias frente al Muro de las Lamentaciones en Jerusalén. En efecto, el complemento de los judíos ortodoxos o de alguno de los VIPs que se pasean por las elitistas carreras de Ascott llevan la etiqueta Made in Sevilla. Sólo los artículos para los hebreos representan la mitad de la facturación de esta empresa en la que trabajan 30 personas.

Todo comenzó en los años 80: “Un distribuidor de Estados Unidos que se había quedado sin proveedor nos contactó para de-sarrollar estos productos”, explica Miguel García, director. En la fábrica hispalense se pusieron las pilas ya que el cliente, que suele visitarlos una vez al año, es sumamente exigente: los sombreros, de negro riguroso, no pueden tener la más mínima variación de color ni de peso…García cree que les escogieron por la buena reputación de su marca en el mercado mundial, aunque también es innegable que la calidad del producto lo diferencia del de sus competidores: el valor añadido de Isesa es que no compran los fieltros para realizar los sombreros sino que lo hacen ellos mismos. Además, cada sombrero se hace de una sola pieza, no hay parches y casi la totalidad del proceso se hace de forma artesanal. “Es un proceso de fabricación muy manual. No tenemos un apartado de I+D como tal. Hace unos años, por ejemplo, construimos una factoría nueva en la que se invirtieron seis millones de euros”, aclara García.

Si el proceso de fabricación es artesanal, el sombrero es también de lo más natural: se utiliza pelo de animal (liebre o castor) y un único aditivo, la goma laca, una resina proveniente de un árbol de India que sirve para endurecer la materia prima. Isesa exporta a Estados Unidos, Japón, Israel, Finlandia, Inglaterra… En 2008 fabricaron unos 26.000 sombreros y facturaron 2,1 millones de euros.

“Para este año prevemos facturar 2,2 millones. Nuestras mayores partidas de gastos son la mano de obra y la materia prima. Además, la gran carga de manufactura en los productos hace que el peso del coste salarial grave el sombrero de forma importante”, explica Miguel García.

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