La actividad emprendedora pierde cinco años

El informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2009 muestra cómo la crisis ha terminado por reducir el índice de actividad emprendedora en España hasta niveles de 2004. Una caída que también se espera, aunque más moderada, para este año 2010.

Como era de esperar, la crisis financiera también ha hecho mella en el emprendimiento en España. Tras haber sufrido una caída moderada del 8% en el periodo correspondiente a 2008, el índice de actividad emprendedora total (TEA) en España ha acusado fuertemente las condiciones negativas del entorno, registrando una caída del 27,1%, en 2009.
Y es que el TEA –que tiene en cuenta todo aquel negocio o actividad empresarial, incluyendo el autoempleo, que se pone en marcha en cualquier sector y que no sobrepasa los 42 meses de vida– marcó en el último periodo un 5,10%, lo que ha supuesto regresar a niveles de actividad emprendedora de 2004, cuando este índice se situaba en el 5,15%.
Dato que nos hace descender posiciones frente a otros países europeos. En los últimos años, España oscilaba entre la tercera y la cuarta posición y ahora nos situamos por detrás de países como Reino Unido, Holanda, Eslovenia e, incluso, Grecia.

VEMOS MENOS OPORTUNIDADES

Otro aspecto importante que ha variado, y que recoge el GEM 2009, es la motivación. El indicador que mide la percepción de oportunidades para emprender en la zona en que uno reside (en el gráfico de la derecha) desciende un 33,5% y se sitúa en un 16,9% de la población de 18 a 64 años. También retroceden el resto de indicadores que miden la actitud de la población hacia el emprendimiento.

En cuanto a la vertiente del emprendimiento por necesidad, que se podría entender que repuntaría ante una mayor actividad emprendedora de personas que no encuentran una salida laboral, se mantiene en niveles de años anteriores (representando alrededor del 15% del total).

BAJA EL CAPITAL INVERTIDO

En el terreno financiero, el capital medio que ha necesitado un emprendedor español el año pasado para poner en marcha su proyecto es de 30.000 euros. En comparación con el año anterior desciende significativamente, ya que en 2008 el desembolso llegaba a los 50.000 euros. Y, del capital invertido, el emprendedor aporta de media el 67,5%%, aunque más del 50% de los emprendedores pone todo el capital.

Por último, otro dato destacable es la caída de actividad emprendedora entre el colectivo extranjero, más moderada que entre los emprendedores autóctonos: tan sólo retrocede un 4,76%. En cuanto a la nacionalidad de los emprendedores más activos en nuestro país siguen siendo, como en años anteriores, los argentinos. Tal vez haber vivido hace años en su país una crisis, en ciertos aspectos similar a la que vivimos ahora nosotros, les hace perder el miedo al riesgo.

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