Productos bancarios para financiar el circulante

No siempre es fácil acertar con la elección del producto financiero que mejor se ajusta a las características de tu empresa. A continuación te explicamos cuáles puedes encontrar en el mercado para financiar el circulante de tu negocio y qué precauciones debes adoptar a la hora de negociar con tu banco o caja.

La Encuesta de Financiación de las Pymes del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, indica que el 84,3% de las pymes pide recursos externos para financiar circulante. Es decir, la inmensa mayoría. Tras esta necesidad se esconde el aumento de la morosidad y del retraso de los pagos. Según este documento, más del 90% de las pymes experimentó retrasos en sus pagos a lo largo del 2009 y para aquellos que tenían contratos con organismos públicos la media de demora osciló nada menos que entre los 5,8 meses de la Administración estatal hasta los casi siete meses de la Administración local.

Pero, desafortunadamente, si obtener financiación para arrancar un proyecto está difícil, conseguirla para garantizar el día a día está aún peor. De hecho, casi el 28% de los empresarios achaca a la dificultad de financiación y tesorería el frenazo de su actividad. ¿Y cuál es la solución? Las principales opciones que te dan los bancos son:

Líneas de crédito o póliza de crédito: es un instrumento por el que el banco pone a disposición del empresario una cantidad de dinero hasta un límite y por un plazo determinado, a cambio de un interés periódico y de la devolución de todo. Como costes, tiene los financieros (el tipo de interés) y las comisiones por exceso, por disponibilidad, de apertura, de cancelación y los gastos de estudio, formalización.

Descuento de efectos: la entidad financiera anticipa al empresario el importe de los efectos no vencidos de los clientes, descontando un interés por el tiempo que anticipa y unas comisiones por el gasto de la operación. Se puede instrumentalizar de dos maneras: línea de descuento (que actuaría como una línea de crédito pero el límite lo pone la deuda) o descuento puntual (se tramita el pago de una cantidad).

Factoring: la empresa cede a un banco (factor) las facturas pendientes de cobrar para que las gestione en su nombre a cambio de una comisión. Tiene un de interés elevado, que puede oscilar entre el 5% y el 6% de la deuda, pero que puede llegar al 10%.

Confirming: la empresa contrata al banco para que gestione sus pagos y la entidad se encarga de ofrecer a los proveedores la posibilidad de cobrar las facturas a cambio de un descuento.

Anticipo de factura: el banco anticipa la cantidad de una factura con fecha de pago futura. Cuando el cliente la cobra, le paga al banco esa cantidad.

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