Más listas y más modestas

En un entorno marcado por la crisis, las empresas constituidas en 2009 fueron impulsadas por emprendedores más jóvenes y con más visión de las oportunidades. Son, sin embargo, proyectos más modestos al verse obligados a autofinanciar sus ideas.

El peor año en creación de empresas de los últimos 12 años. Ése es el saldo que ha dejado 2009, el primero completamente marcado por la crisis. Según el estudio Informa de Movimientos Empresariales, publicado por Informa D&B;, en el último año se crearon 79.617 empresas, un 25% menos que en 2008, y casi la mitad de las que surgieron en 2006, el año más positivo de la última década.

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La falta de oportunidades y sobre todo la dificultad para acceder a vías de financiación explican el batacazo en el espíritu emprendedor que estamos viviendo en estos momentos. Y eso a pesar de que los más optimistas esperaban que la pérdida de empleos auspiciase la creación de nuevos proyectos como forma de autoempleo. “Se creía que el emprendimiento por necesidad sería alto este año, por las ayudas al autoempleo, pero no lo ha sido. El efecto de estas políticas del Gobierno no es algo ni tan rápido ni tan simple. Depende de si el potencial emprendedor tenía orientación a emprender, si tiene capacidades, en qué sector quiere crear la empresa... Hay muchas variables que influyen”, explica Alicia Corduras, directora técnica del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), realizado por el Instituto de Empresa.

De hecho, la tasa de empresas creadas por necesidad apenas ha aumentado en el último año un punto respecto al año anterior, situándose en el 15,8%. La principal motivación para emprender sigue siendo la percepción de una oportunidad, según el Informe GEM. Aunque al moverse en un “entorno de crisis, los emprendedores han tenido que agudizar el ingenio en la captación de recursos y no me refiero sólo a los financieros. A la hora de detectar nichos de mercado las personas que han montado una empresa han realizado un esfuerzo adicional”, explica Ángel Colomina, director general de Fundación Incyde, del Consejo Superior de Cámaras.

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MÁS PEQUEÑAS Y CON MENOS RECURSOS

El segundo efecto directo de la crisis es la menor ambición de los proyectos y un gran varapalo al emprendimiento femenino, a pesar de que han aumentado las ayudas para impulsar las empresas creadas por mujeres. Así, las iniciativas nacidas en 2009 tienen detrás a un emprendedor más joven que en años anteriores (en torno a los 36 años) y se crean con un capital inferior (59.325 euros de media frente a los 78.783 que se empleaban en 2008 y los 105.094 euros en 2007), según datos de Informa D&B.;

Si miramos las cifras globales invertidas en la creación de nuevos proyectos empresariales, la caída es aún mayor. En 2009 se invirtieron en total 4.723 millones de euros, un 43,97% menos que en 2008. En definitiva, los negocios nacidos en la crisis son más modestos en recursos, aunque no necesariamente en tamaño. Así, son mayoría los nuevos proyectos que cuentan entre 1 y 5 empleados (el 49,8%), frente a los que obedecen a un formato de autoempleo (40,7%).

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