Reforma a la fuerza

Hace seis meses nadie se planteaba el futuro de un euro que se estaba preparando para incorporar a Letonia dentro de los países de la eurozona (se producirá en 2011). Desde el estallido de la crisis griega, sin embargo, se ha puesto sobre la mesa la salida de países de la moneda e incluso su desaparición. Desde noviembre ha perdido un 18% de su valor con respecto al dólar. ¿Por qué ha caído tanto? ¿Es malo que caiga? ¿Ha pasado lo peor...?

Hasta ahora el euro había conseguido aguantar la crisis económica y financiera. Hasta ahora. La crisis de Grecia, primero, y los maquillajes financieros de Hungría, después, han puesto de manifiesto las fisuras que ya existían en la Zona euro y que ya se conocían: básicamente, la falta de una política fiscal común y de una autoridad fiscal que pusiera de acuerdo a 16 países que miran por sus propios intereses. Sin embargo, no todo ha fallado. El Banco Central Europeo (BCE) ha respondido (con un plan de rescate de 750.000 millones de euros) y las principales potencias europeas, aunque tarde, han reaccionado con austeros planes de reducción del déficit.

¿Qué demonios ha pasado para que se cuestione ahora la misma existencia del euro? ¿Tiene fundamento ese miedo? Todo apunta a que no. Todo apunta a que los países de la Eurozona tenían pendientes reformas que ahora afrontan a la fuerza.

¿POR QUÉ SE HA DEPRECIADO EL EURO FRENTE AL DOLAR?

Según explica Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor del área de Economía del Instituto de Empresa, “en la cotización del euro está influyendo la pérdida de confianza sobre algunas economías europeas (se ha hablado de que si el euro se va a romper, que si va a haber países que se van a salir de la moneda única por sus problemas financieros...) y hay inversores que ante esos riesgos están cambiando sus posiciones a otras divisas”.

“Por otro lado, los mercados estaban descontando que los tipos de interés subirían antes en EE UU que en la Eurozona precisamente porque la recuperación de la economía estadounidense se produciría antes que la de las economías europeas. Y cuando el mercado descuenta que va a haber una subida de tipos, la moneda de ese país tiende a apreciarse porque los inversores prefieren colocar sus capitales en ese país por tipos de interés más alto”, continúa.

Salvador Marín, economista experto en Información Financiera del Consejo General de Colegios de Economistas, añade: “Con la crisis de las hipotecas basura, EE UU lo estaba pasando mal. Y Europa, en esos momentos, no. Había estabilidad frente a EE UU. No se apreciaba el dólar y se giró al euro. Eso hizo que nuestra moneda fuera hacia arriba [arrancó con un cambio de 0,76 frente al dólar y llegó al 1,45 debido a las expectativas puestas en la UE]”.

¿HABÍA REALMENTE INVERSIÓN EN EUROS?

“Claramente, si no, no se habría apreciado tanto. Y volverá a haberla. Los inversores buscan rentabilidad. Y las rentabilidades en la zona euro han sido altas”, apunta el economista Salvador Marín. José Antonio Trigueros coincide: “Los grandes fondos de inversión buscan colocaciones interesantes: comprar barato y vender caro. Y el euro, como otros activos financieros, está en ese mercado y en ese juego y forma parte de la economía actual. No hay que hacerse cruces. Es una moneda aceptada que ha superado la cotización del dólar, lo que es importante. Entra en el juego financiero diario”.

¿ES MALO QUE CAIGA SU VALOR?

Según Marín, “no es ni malo, ni bueno”. “Ahora mismo, que caiga da sensación de debilidad. No es una noticia buena para generar confianza. En economía, la confianza es muy importante. Con la situación de crisis europea, que caiga el euro no es bueno: hay muchos fondos de inversión estadounidenses que invierten en Europa y lo que buscan es rentabilidad. No les interesan los temas políticos. Les interesan conceptos como rentabilidad, estrategia...”, argumenta Marín.

Martínez Lázaro añade: “Todo en economía tiene dos caras. Por otro lado, es bueno porque fomenta las exportaciones de la Zona euro hacia el exterior. Esto se puede convertir en un motor de recuperación en un momento en el que la demanda interna de las mayores economías de la Unión Europea está bastante parada, y podría producirse un repunte a través de las exportaciones”.

“En el caso español también es cierto que supone un estímulo, aunque no hay que olvidar que gran parte de las exportaciones se quedan en la Zona euro”, matiza.

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