¿Estaba sobrevalorado?

Hace seis meses nadie se planteaba el futuro de un euro que se estaba preparando para incorporar a Letonia dentro de los países de la eurozona (se producirá en 2011). Desde el estallido de la crisis griega, sin embargo, se ha puesto sobre la mesa la salida de países de la moneda e incluso su desaparición. Desde noviembre ha perdido un 18% de su valor con respecto al dólar. ¿Por qué ha caído tanto? ¿Es malo que caiga? ¿Ha pasado lo peor...?

¿ESTABA SOBREVALORADO?

“A raíz de lo que estamos viendo, sí es cierto que el euro estaba sobrevalorado. Pero es difícil de precisar. Desde que el euro se creó, siempre se ha hablado de cuál era su valor teórico con respecto al dólar. Se hablaba de una paridad uno–a–uno, y estos 10 años nos han demostrado que justo esa es una paridad que nunca ha tenido. Ha cruzado por el uno rápidamente hacia arriba y hacia abajo. Si sacáramos la media, siempre ha tenido una paridad más similar al 1,20, lo que nos hace pensar que ahora quizá esté en niveles de cotización más adecuados de los que estaba en su momento”, apunta Martínez Lázaro.

“No olvidemos que hoy hablamos de un euro a 1,20 y llegamos a tenerlo a 0,80 y entonces se pensaba que era una moneda que estaba muy depreciada y que nunca iba a estar como el dólar. Pero, efectivamente, luego ha remontado y hemos llegado a tener un euro de casi 1,60”, añade.

¿NOS HABÍAMOS RELAJADO?

Guijarro comenta que “todo esto se basaba en un pacto de credibilidad, casi de caballeros, de vamos a asumir todos unas reglas del juego, que las circunstancias han obligado a incumplir. Y el problema no es que se hayan incumplido en un momento dado, como fue 2009, sino la escasa credibilidad que se han planteado después sobre cómo corregir esos desequilibrios. Esa es la clave de todo este asunto. Al final, lo que preocupa al mercado es qué va a salir después de esta crisis. Si cada vez que haya una, nos vamos a volver a enfrentar a esta divergencia entre países... malo”.
“Lo que ha provocado esta crisis de confianza no es tanto una cuestión de conducta como el hecho de que ha existido muy poca claridad a la hora de definir medidas para poder corregir ese déficit. El pecado hay que buscarlo en ese retraso”, continúa Guijarro.

“Tenía que haberse dado respuesta a la crisis de forma más inmediata. El mecanismo de estabilización no tenía que haber esperado hasta junio de 2010. Se tarda mucho en tomar decisiones dentro de la Unión Europea, y eso también hay que corregirlo”, explica Marín.

SI HUBIERA SEGUIDO LA PESETA...

“Si tuviéramos ahora pesetas y pudiéramos haber hecho un ajuste en el tipo de cambio, la peseta se habría devaluado hace tiempo. Pero eso es engañoso. Una devaluación enmascara temporalmente tus problemas de competitividad. Ese ha sido el patrón histórico en España: devaluar para compensar la pérdida de competitividad por falta de tecnología o de estabilidad macroeconómica. Al final, no servía de nada. No resolvían los problemas”, apunta Martínez.

“Lo bueno del euro es que te sirve para enfrentarte a tus problemas reales. Por eso España está sufriendo tanto: no hay un mecanismo de ajuste exterior y el único es el desempleo. Tenemos que hacer ahora el ajuste de competitividad aún pendiente. Y es difícil porque llevamos 500 años sin hacerlo”, concluye.

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