Para fortalecer el euro

Hace seis meses nadie se planteaba el futuro de un euro que se estaba preparando para incorporar a Letonia dentro de los países de la eurozona (se producirá en 2011). Desde el estallido de la crisis griega, sin embargo, se ha puesto sobre la mesa la salida de países de la moneda e incluso su desaparición. Desde noviembre ha perdido un 18% de su valor con respecto al dólar. ¿Por qué ha caído tanto? ¿Es malo que caiga? ¿Ha pasado lo peor...?

Está bien hablar de lo que ha ocurrido, pero es mejor hablar de lo que hay que hacer. “Las reformas hay que llevarlas a cabo. No basta con anunciarlas. Eso es lo que da la credibilidad. El control del déficit está bien, pero no podemos pensar sólo en déficit. EE UU y Gran Bretaña tiene un déficit importante, y, sin embargo, no han perdido la confianza de los mercados. Hay que pensar también en la competitividad. Si sólo tocas políticas de demanda y no las de oferta, se producen desequilibrios frente a potencias como EE UU o China. Hay que controlar el gasto y el déficit, pero no a toda costa: hay que planificarlo y tener estrategias de salida. Hay que pensar en el futuro: en productividad, en competitividad, en innovación, hay que sacar las exportaciones... Y esto tiene que ser constante”, plantea Salvador Marín.

Para José Antonio Trigueros, economista experto en Información Financiera del Consejo General de Colegios de Economistas, “fundamentalmente, y es el criterio europeo, hay que reducir el déficit (no podemos superar los dos dígitos). Así volvemos otra vez a la credibilidad. Nuestros prestamistas sabrán que somos gente seria y que tenemos criterio y rigor, y que somos capaces de devolverles el dinero. Una vez conseguido eso, hay que hacer una apuesta por la competitividad. El esfuerzo tiene que realizarse en gasto corriente. La reducción del gasto en infraestructuras hay que medirlo muy bien, porque es un gran generador de empleo. Y no habría que recortar ni en Educación ni en Investigación”.

“Se hablaba de que España era la octava potencia económica. Llegamos a ese nivel porque éramos muchos sumando, no porque fuéramos más productivos. La octava potencia económica no podía ser la trigésimosegunda en productividad. Últimamente nos han pasado países como Ucrania. Las cosas no las hacemos ni más baratas, ni más rápido, ni mejor, ni aportando más valor... Hemos tenido una mano de obra intensiva en determinados sectores y no se ha invertido en competitividad. Hay que ser capaces de hacer algo que otros no sean capaces de hacer por innovación o tecnología. En precio es difícil competir”, advierte.

¿NOS PUEDE PASAR LO MISMO QUE A GRECIA?

En principio, no. España supone el 12% de la Eurozona, y nuestra economía es cuatro veces más grande que la griega. El Ejecutivo español se ha comprometido a reducir el déficit del 11,2% al 3% de aquí a 2013. Ahora bien, tenemos problemas propios: el 40% de los españoles menores de 25 años está sin trabajo.

¿QUÉ OCURRE SI ALGÚN PAÍS SALE DEL EURO?

“Institucionalmente es muy complicado, por no decir imposible, que tenga lugar. Uno de los aspectos que más llamativo es que este mecanismo está pensado para entrar, pero no para salir. De manera que no sería ni institucional ni económica ni políticamente sencillo que un estado miembro deje el euro. Y si se planteara, tendría efectos muy negativos sobre el país que lo hiciera”, explica Guijarro. “Luego la operativa para ponerlo en marcha, revertir todo un mecanismo de tipo de cambio fijo, volver a imprimir una moneda, conversión de activos a moneda local, negociar los pasivos negociados en euros... Desde el punto de vista práctico es poco atractivo, y desde la óptica institucional es muy difícil que se pueda producir”, reitera este experto.

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