'Enganchado' a la economía

Veinticinco años después de la aparición del renting de vehículos en nuestro país, este sector se ha consolidado ya como una opción valiosa para la viabilidad empresarial de las compañías. Ahora la fórmula se ha extendido a otros activos más allá de las cuatro ruedas y las pymes empiezan a ver en esta fórmula una vía cada vez más rentable para afrontar su actividad.

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Al no ser una herramienta financiera, la actividad del renting no está regulada y resulta difícil determinar su peso en la economía. No obstante, nos podemos hacer una idea de su volumen de negocio a partir de los datos de las empresas incluidas en las asociaciones de renting y leasing.

Tomando estos datos como punto de partida, el sector tuvo un crecimiento imparable desde su aparición como tal (para vehículos se data en 1985) hasta 2007, con crecimientos interanuales del 10%. Sin embargo, en la segunda mitad del 2007 se vivió un parón que anticipó claramente el cambio de tendencia que se avecinaba. A partir de ahí, no ha hecho más que descender. “El renting es una actividad vinculada a la economía y, por tanto, se resiente de las caídas de ventas y del freno de la demanda. Además, el cierre de gran cantidad de pymes en el año 2009 ha incidido directamente en la paralización de la actividad”, apunta Manuel García.

En cualquier caso, se calcula que el peso del renting en total no supera el 20% de la actividad total de la economía, cuando en otros países de nuestro entorno esta cifra alcanza el 30%.
En lo que va de 2010, lo que se aprecia es que empieza a haber una recuperación, lenta, pero constante, en los contratos, aunque el volumen contratado es menor. “Es posible que cerremos el año 2010 con un volumen similar al del 2009 aunque el número de contratos será bastante mayor”, según García.

En estos meses hemos visto también cómo se ha incrementado entre un 25%/30% el número de clientes que han pedido prórroga.

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UN EJEMPLO PARA AUTÓNOMOS

Hoy por hoy, es posible alquilar casi todo el inmovilizado que necesita un autónomo o una pequeña empresa para ponerse en funcionamiento.

Desde el local hasta el vehículo, pasando por el equipo informático y la maquinaria que necesite. Vamos a ver un ejemplo. Tomemos a un emprendedor que quiera montar una pequeña clínica de odontología en una oficina de 70 m2 y necesite un vehículo para desplazamientos podría optar por esta opción y sus gastos mensuales quedarían en:

- Vehículo de gama media a un contrato de 48 meses y un máximo de 15.000 km al año (con seguro, mantenimiento e impuestos incluidos): 358 euros/mes.
- Soporte tecnológico, incluido ordenadores, TPV, asistencia y mantenimiento integral: desde 185 euros/mes.
- Renting de mobiliario de oficina, incluidas las mamparas necesarias: desde 210 euros/mes.
- Renting de maquinaria y bienes de equipo con el equipamiento específico: desde 223 euros/mes.

MUCHO OJO CON LA LETRA PEQUEÑA

Como todo contrato, es necesario detenerse a mirar con lupa la letra pequeña. Hay algunos puntos fundamentales que conviene tener muy en cuenta:

1. Cláusula de penalización por rescisión anticipada. La gran mayoría de las compañías tienen establecida una penalización del 50% de las cuotas que quedan por pagar, pero las hay que rebajan esa cuota al 40% o que incluso se abren a negociaciones particulares.

2. Condiciones de finalización. Ojo con la forma en que se finaliza el contrato. Hay compañías que incluyen una cláusula de renovación tácita de otros 12 meses que puede ser peligrosa, porque al final encarece mucho el producto y puede dejar de interesarte el precio.

3. Ajuste de kilómetros. En el caso del renting de automoción, las cuotas se establecen en función del modelo, de los años y de los kilómetros, que se pueden computar anual o globalmente. En todos los casos, hay una cláusula de ajuste por los kilómetros dejados de consumir o por los sobrepasados, que varían de unas compañías a otras, pero lo ideal es que sea el mismo porcentaje en un sentido o en otro. Es decir, que tanto si tienes que devolver o te tienen que pagar, la cantidad sea la misma.

4. Flexibilidad. Nadie tiene la seguridad de cómo le irá en el futuro, por eso es importante dejar claro en el contrato cuáles son las condiciones para renovar el contrato; cómo modificar las cláusulas si estás haciendo menos kilómetros de los estimados; cómo renovar parte del parque tecnológico antes de finalización de los plazos…

5. Comprueba las coberturas. Determina con exactitud qué tipo de coberturas te están incluyendo en los servicios: si el seguro va con franquicia o no; si existe mantenimiento total o no; si incluyen averías o sólo gestión de averías; si hay penalización por siniestros; si hay reposición en caso de siniestro; si hay vehículos de sustitución; si se encargan de toda la logística de llevar el bien averiado al taller, recogerlo y entregarlo...

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