Cómo fabricar en el extranjero

Muchas son las razones que pueden empujar a una pyme a trasladar su producción al extranjero, pero ¿está preparada tu empresa para afrontar el cambio? ¿Sabes cómo tienes que hacerlo? Te damos los diez consejos clave.

Comprarás y venderás, pero nunca fabricarás”. Ésta máxima que nos recuerda Miguel Regalado, director de la consultora M&R; Incol, especializada en la internacionalización de empresas, corre como la pólvora entre los mentideros de los sectores con más peso en el exterior. Mito o realidad, lo cierto es que en los últimos años, pequeños y medianos empresarios se han visto presionados por la paralización de la demanda, el incremento de los precios de materias primas y el coste de mano de obra y han optado por la deslocalización.

Nadie discute que este fenómeno tiene un impacto negativo en las comarcas donde dejan de actuar, pero a casi nadie se le escapa tampoco que en muchos casos puede ser la alternativa a daños mayores, como reconoce Carlos Gereda, portavoz del Club de Exportadores e Inversores: “Lo cierto es que a menudo es eso o el cese de la actividad de la empresa. Además, en muchos casos, supone un repunte a medio plazo de la compañía porque puede destinar el ahorro que le supone el traslado de la producción al exterior para mejorar su I+D+i, su marketing o su distribución”.

Fortalezas y debilidades

Nacho Jiménez Urueña, especialista en procesos de Internacionalización del Consejo Superior de Cámaras, insiste en esa idea: “Un proceso de implantación en el exterior debe tender a optimizar los recursos de la empresa, aprovechando los puntos fuertes que cada una de las ubicaciones aporta al conjunto de la empresa y compensando los puntos que la empresa podría presentar caso de no implantarse”.

Normalmente, quien decide trasladar su producción al exterior lo hace por una necesidad económica clara, pero a la hora de valorar hacia dónde ir es importante considerar tres aspectos: buscar el lugar más rentable, conocer la posible especialización de los mercados y tener en cuenta la proximidad cultural.

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