¿Nos salvará Europa?

La posibilidad de un feliz 2011 para los empresarios españoles, sobre todo los medianos y pequeños, depende en gran medida de lo bien que le vaya a Europa a lo largo de este año. Conscientes de que a España le aguardan dos o tres años de casi o total estancamiento, el que más y el que menos está pendiente estos días de las señales de recuperación en la UE, que habría crecido entre el 1,8% y el 2% en el 2010.

Una rápida recuperación en Europa tiraría de las exportaciones y, por ende, del empleo en España“, reconoce Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía de IE Business School. Por no decir que un ambiente más optimista, derivado de un alto crecimiento en la zona, contribuiría a reducir la presión sobre la deuda de los países periféricos. Y una crisis del euro.

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De hecho, el crecimiento en algunos países del norte de Europa en los últimos trimestres que, según afirman en el BBVA, “ha superado las expectativas”, ha tirado ya con fuerza de las exportaciones españolas en el 2010. Nuestro país, que logra el 70% de sus ventas exteriores en la UE, aumentó en un 17% sus exportaciones hasta agosto. De momento, se confía en que la buena racha que viven algunos miembros de la UE vaya a proseguir, tanto por la mejoría en los propios mercados del norte de Europa como por los magníficos resultados que van anunciando las grandes multinacionales europeas, desde Volkswagen a LVMH.

Y, sin embargo, es pronto para echar cohetes. Lo que podría ser un escenario idílico se ha oscurecido, y mucho, por una crisis de la deuda soberana, que se inició a finales del 2009, y que no tiene visos de haber concluido, aún cuando, según el BBVA, “ésta ha reducido su riesgo con respecto al pasado verano”. De modo que la posibilidad de que España tenga que ser rescatada –después de Portugal– sigue manteniendo en vilo a los inversores, los mercados, el sector bancario y los Gobiernos.

LOS RETOS DE LA EUROPA DE 2011
La idea de que la situación no se normalizará hasta que los inversores vuelvan a confiar en España y reduzcan su presión sobre la deuda española domina el ambiente. Esto es así porque, al contrario de los rescates de Grecia e Irlanda, que requirieron sumas en torno a los 100.000 millones de euros y no provocaron efectos graves sobre el sistema bancario y el euro, el de España si los tendría.

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“Haría falta mucho más dinero que el necesario para rescatar a los demás países periféricos juntos”, asegura Josep Manuel Coma Juncosa, profesor de ESADE, “y no se sabe si ese dinero estará disponible”. Para Mauro Guillén, director del Lauder Institute de la Wharton School, “mientras no se adopten medidas de reforma, de calado, los problemas seguirán ahí”.

Mientras que la economía de Estados Unidos se enfrenta a un déficit fiscal desorbitado y a la necesidad de contener el gasto, en Europa el gran problema son las amenazas de quiebra de los países del sur y las dudas sobre unos planes de ajuste que están hipotecando sus posibilidades de crecer...y obtener ingresos con los que pagar sus deudas. Éstos son los retos:

Estabilizar la situación en los PIIGS. La mayor parte de los economistas se muestra de acuerdo en que será muy difícil recuperar el clima de estabilidad en Europa hasta que se solucionen las dudas sobre los llamados países PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España). La UE, que tuvo que rescatar a Grecia en mayo (110.000 millones de euros) e Irlanda en noviembre (85.000 millones), se preparaba a principios de mes para abordar una operación similar en Portugal.

A la hora de cerrar este reportaje, el diferencial de tipo (prima de riesgo) entre el bono portugués y el alemán superaba los 400 puntos básicos, o lo que es lo mismo, el país vecino estaba pagando por encima del 7% por sus emisiones, es decir, a un pie de la insolvencia. Ningún Estado puede pagar tipos por encima del 8% o 9% .

Lo peor es que los planes de rescate no han resuelto nada ya que la deuda ni se reduce ni se reestructura, sólo se aplaza al 2013, cuando concluye la vigencia de la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (FEEF), dotada con 750.000 millones de euros. De hecho, las primas de riesgo de Grecia o Irlanda, ya rescatados, están sobre los 900 y 600 puntos. Además, apunta Martínez Lázaro, “los severos planes de ajuste puestos en marcha en estos países pueden acabar hundiéndolos en la recesión durante años”.

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Posible rescate de España. El mayor problema pendiente en la UE es la posibilidad de que nuestro país tenga que ser rescatado. Las dimensiones de un default en España tendría consecuencias muy serias sobre la banca alemana o francesa, muy expuestas a nuestro país, lo que podría provocar unos efectos sistémicos similares a los que tuvieron lugar tras la caída de Lehman Brothers.

La gravedad de una eventual quiebra de España, cuyo diferencial de tipos con el bund alemán superó los 270 puntos básicos a principios de enero, es tan elevada que, según Coma Juncosa, de ESADE, “las autoridades europeas intentarán evitarla a toda costa”. Se cuenta, pues, con que el BCE ponga toda la carne en el asador para evitar una debacle del país, y acuda a las emisiones de deuda española para frenar el alza de su precio y hacerse, al tiempo, con el papel que los inversores privados no quieran comprar.

No obstante, “pese a que los recortes presupuestarios y los aumentos de impuestos han causado buena impresión en los mercados, ahora toca abordar más reformas estructurales como la reforma de la negociación colectiva o las pensiones”, aclara Mauro Guillén.

Recuperar la confianza en el euro. Lo peor es que el terremoto que viven los países potencialmente insolventes ha puesto en jaque al euro, una moneda que lleva una década de vigencia y no había sufrido una crisis así. Salvar al euro es, como han manifestado la canciller alemana Angela Merkel (cuyos conciudadanos tienen cada vez más ganas de volver al marco), la máxima prioridad ya que nadie osa siquiera vaticinar los efectos desastrosos de una quiebra de la divisa europea. “No hay modo de que el euro sobreviva sin regulaciones comunes y principios de actuación respetados por todos”, apostilla Lázaro.

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