Una Europa muy endeudada

La posibilidad de un feliz 2011 para los empresarios españoles, sobre todo los medianos y pequeños, depende en gran medida de lo bien que le vaya a Europa a lo largo de este año. Conscientes de que a España le aguardan dos o tres años de casi o total estancamiento, el que más y el que menos está pendiente estos días de las señales de recuperación en la UE, que habría crecido entre el 1,8% y el 2% en el 2010.

¿SIGUE SIENDO EUROPA COMPETITIVA?

El Global Competitiveness Report dice que sí. De acuerdo con el famoso informe del World Economic Forum, el más solvente y reconocido de este tipo de estudios, Europa ha mantenido casi incólumes sus posiciones competitivas entre el 2006 y 2010: el continente tiene nueve países entre los 15 primeros de la lista. Eso sí, si miramos sólo los cinco primeros puestos, Europa ha perdido algo de peso al pasar de cuatro a sólo tres países, lo que se debe al ascenso de EE UU, que pasó, en esos cuatro años, de la sexta a la cuarta posición. Mientras algunos países del continente han mejorado sus posiciones (Alemania pasó de la octava a la quinta posición; Suecia, de la tercera a la segunda; y Holanda, de la novena a la octava) otros como Dinamarca, Finlandia o el Reino Unido han bajado dos o tres escalones.

LAS EMPRESAS SI COMPTITEN GLOBALMENTE SIN COMPLEJOS
Aún cuando los economistas insisten en que la década del 2000 no fue favorable para Europa, con tasas de crecimiento entre el 1% y el 2%, sí lo fue para sus grandes empresas, que crecieron y resistieron bien la globalización. Mientras Europa tenía en 1997 sólo 39 de las 100 primeras empresas del ranking de Fortune, en el 2010 ya tenía 42. Mejor que EE UU, que se mantenía con 33. Parece, pues, que a las empresas europeas no le afectó la incursión de las nuevas multinacionales de China, Rusia o Brasil, que no estaban en la lista de 1997. Sus resultados fueron, además excelentes, en 2010. Por ejemplo, LVMH lograba subir sus ventas (hasta septiembre) en un 19%; SAP, un 20%; Danone, un 11,2%; Daimler, un 24%; BASF, un 26% y VW un 20%, unas cifras incluso mejores que las de sus rivales norteamericanos.

UNA EUROPA MUY ENDEUDADA

Como se puede apreciar en el cuadro inferior, la deuda de los países europeos alcanza, en algunos casos, cifras de escándalo. Olvidándonos de la rescatada Grecia (el farolillo rojo), nos encontramos tasas muy elevadas incluso en países aparentemente sólidos como Bélgica (96,2% de su PIB), Italia (116%), Francia (78,1%), Alemania (73,4%) o Austria (67,5%). Por cierto, sensiblemente superiores a la deuda española que Eurostat fija en el 53,2%.

Fuente: Elaboración propia con datos de Eurostat. Fuente: fmi

LAS EMERGENTES ACECHAN

Las economías emergentes, que han vivido un asombroso boom en 2010, seguirán liderando el crecimiento el próximo año y centrando, así, el interés de los inversores y las grandes multinacionales. Asia, que creció, según el FMI, un impresionante 9,4% el año pasado, reducirá un poco el ritmo de incremento de su PIB.

ASÍ VA LA ECONOMÍA EN EL VIEJO CONTINENTE

La crisis de la deuda ha servido para volver a revelar lo que ya se sabía; que hay varías Europas y no se ha logrado, pese a los esfuerzos, una convergencia entre ricos y pobres. Mientras los llamados países centrales están en plena recuperación y los del Este actúan como los nuevos Tigres de Europa, los periféricos siguen en recesión.

EN EL NORTE

Por si fuera necesario demostrar algo, los ricos de toda la vida, Alemania, Francia o Suecia, están mostrando su valía con tasas de crecimiento mucho más altas de lo que se preveía hace un año, lo que les ha permitido contener sus tasas de paro en niveles entre el 6% y el 10%. La estrella ha sido Alemania, con un 3,9%, lo que le ha permitido la mayor creación de empleo neto desde la Segunda Guerra Mundial. Francia (1,7%), Reino Unido (2,7%) o Suecia (6,8%) merecen también un notable. Queda claro que buena parte de estos resultados se debe a que estos países han hecho sus deberes; tienen déficit más bajos que en el sur (o mayor solvencia), lo que les ha evitado planes de ajuste duros y permitido el aumento de los ingresos fiscales y el consumo privado. Además se están beneficiando, vía exportaciones de sus empresas, del buen momento que viven las economías emergentes.

Fuente: Elaboración propia con datos de Eurostat

EN EL ESTE

Si los países centrales crecen empujados por sus ventas a Latinoamérica o Asia y el aumento del consumo interno, los del Este, con unas tasas de paro entre el 7% y el 11%, siguen beneficiándose de su alta competitividad –en salarios– y otras ventajas que los convierten en una zona fuertemente atractiva para las inversiones exteriores. A resultas de ello, estos países han logrado el año pasado unas tasas de crecimiento incluso superiores a las de la Europa rica. Lidera el ranking Polonia, con un 4,7%, y Eslovaquia, con el 4,2%, ritmos más propios de países emergentes que de lo habitual en Europa. Chequia, con el 2,8%, o Hungría con el 2,2%, tampoco se pueden quejar. La excepción ha sido Rumanía (¿será por ser un país del sur?) con una caída del 2,2%

Y EN LOS PERIFÉRICOS

Los PIIGS siguen siendo la gran incógnita. No sólo no están creciendo sino que ningún economista es capaz de predecir cuando culminarán el ajuste fiscal e inicien la remontada, que nunca será antes del 2012, para los optimistas, o el 2013 o 2014, para los pesimistas. No extraña que se mantengan como los campeones del paro en Europa, con tasas que van del 8,7% de Italia al 20,6% de España pasando por el 14% de Irlanda o el 13% de Grecia. Un panorama desolador del que se salvan, en cuanto a crecimiento, Italia y Portugal, con el 1,1% y el 1,4%, o España, por los pelos, con un 0,2%. Grecia e Irlanda cayeron, la primera un 4,6%, y la segunda un 0,7%. Lo peor es que cada vez hay más dudas de que puedan volver a crecer de modo dinámico. “Han acumulado divergencias muy serias con el norte” opina Coma Juncosa.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Gestión