Ideas para crear experiencias de consumo para fidelizar al cliente

Ideas reales de empresas que fidelizan a sus clientes ofreciendo más y mejores servicios, así como nuevas experiencias de consumo.

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¿Puede convertirse en una marca de culto una pequeña pescadería ubicada en un mercado de barrio? En todas nuestras ciudades y poblaciones grandes existen muchos ejemplos, cuyos promotores, casi siempre sin haberlo meditado y utilizando tan sólo el arma de la intuición, han sabido dotar a la compra de un plus de experiencia. Pero, veamos algunas ideas para conseguirlo.

Trasladar el consumo fuera de la tienda

Una forma de aumentar la afición por un producto y de fidelizar a quienes lo prueban si les gusta la experiencia. Hace ya tiempo que Decathlon, por poner una ejemplo grande, creó canchas de baloncesto en sus locales para que sus clientes y potenciales clientes se habituasen a acudir a sus locales incluso los fines de semana.

En la misma línea, una pequeña agencia de Barcelona especializada en viajes fotográficos (visitas con la guía de un fotógrafo que ayuda al cliente a mejorar su técnica en esta materia) organizaba cursos de fotografía gratuitos para fomentar la afición a esta forma de conocer nuevos lugares. Lo bueno de la idea es que no se trata de cursos entre cuatro paredes, sino de rutas en grupo por los barrios de Barcelona. Para vivir la experiencia del turismo fotográfico. Al ser una actividad gratuita, todo el mundo puede acercarse y participar. Y al realizarlo fuera de un aula, se convierte en una forma de dar a conocer nuestra oferta. A través de estas jornadas los potenciales clientes pueden conocer lo que va a ser la experiencia del viaje. También nos ayuda a generar comunidad, compartir una actividad y mejorar nuestro conocimiento de los clientes, ya que ellos mismos van proponiendo actividades. Para que este tipo de acciones funcione realmente, no se deben convertir en una tapadera para hablar de tus productos. Nunca se habla de los viajes. Interesa que vivan la experiencia y luego, si piden información sobre nuestra oferta, incluirlos en las listas de participación.

Este concepto es fácil de aplicar a negocios de ocio pero también se debe pensar en otros sectores más complejos. Por ejemplo, los concesionarios o las firmas de alquiler de coches pueden organizar cursos de conducción eficiente.

Dar a probar el producto

El concepto de prueba gratis es algo muy habitual en artículos de alimentación, droguería, incluso en productos de tecnología, como software o la publicidad en Internet (Google regalaba cupones de 50 euros para probar su servicio de Google AdWords). La idea es que el cliente conozca una novedad o que pueda verificar por sí mismo la diferencia entre el producto a probar y otros del mercado. ¿Por qué no aplicarlo a otros sectores donde nunca se haya utilizado? Por ejemplo, ¿cómo damos a probar un colchón sin dejar al cliente durmiendo en la tienda?

La respuesta la encontramos en la propia experiencia de la empresa Viscoform, una pyme con una marca poco conocida pero que está convencida de que tienen en sus manos un producto muy superior a los que existen en el mercado. Y para demostrarlo, invitaba a sus potenciales clientes a probarlos en hoteles, con la promesa adicional de que si terminan comprando uno, les pagan la noche.

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