Ejemplo práctico

Vamos a tomar el caso real de una empresa dedicada a la formación, con clases presenciales y clases online, que tiene cinco líneas de negocio. Esta es su cuenta de resultados (simplificada). Tiene unos ingresos de 348.762 euros, unos gastos variables de 142.866 euros y unos costes fijos de 268.699. En total, tiene unos costes de 411.565 euros. Le quedan 65.000 euros para aguantar este año, casi la diferencia entre ingresos y gastos (62.803 euros), y no consigue financiación. Tiene que reenfocar sus esfuerzos, pero ¿dónde...?

Sin entrar en los costes, este emprendedor siempre ha entendido que sus líneas de negocio más potentes son la 3 y la 4, que son las que más ingresos le reportan. Y si se fija sólo en los ingresos, así es. Por tanto, al principio se plantea dejar las otras líneas de negocio para reenfocar el esfuerzo. Piensa en dejar la 1 y la 2, y quedarse con las otras tres. Añadiendo información sobre los costes variables y fijos, calculando el margen de contribución y estudiando los precios, la cosa cambia. Resulta que las líneas 1 y 2 son las que mayor margen de contribución tienen, pero es que además son las que cuentan con un coste variable menor. Así que dejan de ser candidatas y las líneas 4 y 5 pasan a estar en el punto de mira. Son las que menor margen dejan. También tienen un precio más elevado que el resto, lo que, en teoría, hace más difícil su venta (captar alumnos). Quitando estas dos, se cubrirían gastos fijos y se podrían derivar recursos a las dos primeras líneas de negocio.

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