Errores más frecuentes

Las primeras veces se comenten errores si no se prepara todo minuciosamente. Estos son algunos en los que creen haber incurrido nuestros entrevistados.

Dejar cosas en el aire. Óscar Soriano, Rehatrans, considera un error no haber hecho una buena introducción de los objetivos de la comida: “Hay que tener claro para qué vamos a estar dos horas comiendo y compartiendo algo tan importante como el tiempo personal de cada uno”.

Exceso de información. “Al principio, reconoce Ángeles Sánchez-Celemín, de Guías GPS, daba más información de la debida. Ahora todo lo contrario”.

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Exceso de rigidez. “Siempre se falla en cosas cuando no se está acostumbrado a este tipo de encuentros”, afirma Ramón Aragones, de Invertia.com. “Mi consejo es adaptarse siempre al otro comensal (cuando ya se conoce) y ser flexible y natural (cuando es la primera vez que se queda con esa persona)”, añade.

Forzar la comida de una forma innecesaria. Y a pesar de ser un fracaso anunciado, pagar la cuenta.

¿ES CONVENIENTE APAGAR EL MÓVIL?

Nos acompaña a todas partes, incluso a las comidas de negocios, pero el uso que hacemos de él en esos momentos es objeto de polémica. Para los británicos, no hay excusa posible: dedicación absoluta al invitado, lo que significa apagar el móvil. Pero la mayor parte de las opiniones recabadas están en contra de esta tesis.

Apagar. Tan sólo dos de los empresarios consultados apuestan por apagarlo siempre. Un tercero, Óscar, matiza: “Lo pongo siempre en silencio, es una imagen pésima recibir llamadas y cogerlas durante una comida. Es una gran falta de respeto no hacerlo así”.

No apagar. Gana claramente. “Nunca”, afirma José M. Rey con rotundidad. Es importante que el posible cliente vea que eres una persona ocupada e interesada por sus clientes en cualquier situación”. ¿Y si hay muchas llamadas? “Siempre queda el recurso de apagarlo como señal de que, en esos momentos, lo más importante es dicho cliente”. “Hay que dejar claro que se está trabajando”, afirma Ángeles. Y una última posibilidad es la que apunta Aragonés: “Lo pongo en modo vibración por si merece la pena ausentarte un minuto y responder alguna llamada después”.

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