Puntualidad, saludos y trucos

Una comida de trabajo puede resultar agradable y enriquecedora o convertirse en una tortura. Para evitar el sufrimiento, conviene tener en cuenta algunos consejos prácticos.

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Lo normal es que pague la cuenta quien convoca.

Jamás llegues tarde a la cita. La puntualidad es requisito fundamental para los anglosajones y en comidas de negocios debe serlo también para los latinos.

¿A quién saludar primero? Si hay varios invitados, hay que identificar claramente al de mayor rango. Será, además, a quien haya que agradecer el haber aceptado la invitación.

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No alargarla en exceso. Si intentamos retenerle demasiado, el invitado puede tener prisa y sentirse molesto.

Evita los comentarios jocosos. Intentar parecer original y avispado para quedar bien puede ser peligroso, salvo que haya mucha confianza. No hablar de asuntos polémicos.

Distribuye bien a los comensales. Si son más de dos, habrá que tenerlo previsto de antemano. Es fundamental tener enfrente a la persona que interesa persuadir. “Es interesante decidir quién se sienta junto al director financiero y quién junto al director general”, recomienda Rey. La edad también puede ser una referencia a tener en cuenta.

Muestra interés por la persona y su entorno. Se entra en un proceso largo de persuasión y detección de necesidades.

LA CUENTA, POR FAVOR

Estamos llegando al final. Y también puede ser polémico. Para evitar cualquier tipo de malentendido, el consejo es dejar claro de antemano al maître del restaurante a quién debe entregar la nota. Lo normal, coinciden todas las opiniones, es que paga quien convoca, pero se admiten excepciones. Si la comida la han fijado las dos partes y no hay un convocante claro, es mejor establecer de antemano quién pagará. Si no ha sido posible, Rey apunta que “hay que ser elegante y no abalanzarse sobre la bandeja con la cuenta, sino estar pendiente de pedirla al camarero quien, si es buen profesional, te la llevará a ti”.

La despedida puede ser cordial o fría y será un buen termómetro para calcular las posibilidades de éxito de la comida que acabamos de celebrar. No tardaremos en saberlo, pero aún queda una última duda: qué hacer si pasan los días y no tenemos noticias por parte de nuestro interlocutor. Óscar Soriano, de Rehatrans, aconseja paciencia: “Hoy en día las decisiones son muy largas. Se toman mucho tiempo, por lo que hay que estar preparado para hacer un gran seguimiento, trabajado, estructurado y con perseverancia”. Para Ramón Aragonés, “si interesa el tema abordado, siempre llamar después, eso sí dejando pasar un tiempo prudencial, una semana o así”. ¿Y si no hay respuesta? Irene Herranz, de Ax comunicación sentencia con rotundidad: “En ese caso, llamo y retomo la relación de nuevo”.

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