La crisis terminará en… 2014

El pesimismo es la nota dominante que aparece entre los economistas y expertos consultados por esta revista sobre cuándo saldrá la economía española de la crisis. Estos expertos no prevén crecimiento significativo en nuestro país antes de finales del 2013, por no decir el 2014.

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Las previsiones de los expertos apuntan al 2014 como el año en que la crisis en España empezará a remitir sensiblemente.

Aun cuando la recuperación lleva tres o cuatro trimestres en vigor en el norte y este de Europa (1,7% de crecimiento en la zona euro en 2010 frente al -0,1% de España), el consenso entre expertos es que los brotes verdes no se convertirán en sólido crecimiento y creación de empleo hasta finales de 2013, por no decir 2014. Así que nos toca ’sufrir’ al menos otros ocho o nueve trimestres de casi estancamiento.

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En esto, el consenso es casi total. La mayor parte de las previsiones –FUNCAS, AFI o BBVA– avanzan para España un crecimiento de entre 0,7% y 0,9% para este año y entre 1,4% y 1,5% para 2012. Para un año después, se podría crecer por encima del 2%, lo que a Ángel Laborda, director de Coyuntura de FUNCAS, se le antoja bastante raquítico: “No lo vemos suficiente para crear empleo neto y reducir el paro al menos hasta el 2014”. Una opinión con la que coincide, sin fisuras, Gayle Allard, profesora de IE Business School: “No cabe duda de que nos esperan dos o tres años muy difíciles”.

¿Que no es para tanto? A Laborda le parece que sí lo es y asegura: “Ésta ha sido la crisis más grave desde la gran depresión, sufrida más intensamente aquí debido a la confluencia de la crisis cíclica y financiera con nuestro problema inmobiliario que está destruyendo mucho empleo, actividad económica y capital y que tardaremos años en absorber”.

Dos años de espera parece mucho, pero no se trata de un plazo aleatorio. Las fechas coinciden, más menos, con la finalización del programa de ajuste fiscal en curso, impuesto por la UE.

Todos coinciden en que, mientras nuestra economía esté haciendo ajustes, obligada a reducir dos o tres puntos de déficit fiscal al año, será difícil crecer a buen ritmo.
“A medida que esos ajustes se suavicen –opina Salvador Guillermo, director de Estudios de la patronal Fomento de la Producción– la demanda interna se animará y contribuirá a crear empleo neto”. De momento, la demanda nacional, tras bajar 1,2% en 2010 y volver a bajar presumiblemente este año otro 0,9%, solo empezará a crecer muy poco, 0,4%, en 2012.

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Se espera que por esas fechas esté terminado el proceso de restructuración bancaria, una condición para crecer ya que, como recuerda Fernando Eguidazu, vicepresidente del Círculo de Empresarios, “para que la demanda interna mejore es fundamental que el crédito fluya con normalidad”.

Fin de los ajustes, más crédito, más consumo son los principales ingredientes del recetario indispensable para que el empleo crezca con velocidad para empezar a reducir las cifras de paro, un círculo virtuoso que se espera para el segundo semestre de 2013.

Hasta entonces, tendremos que conformarnos, explican los expertos, simplemente con las aportaciones del mercado exterior y el turismo, que se están comportando bastante bien. En junio las pernoctaciones en hoteles aumentaron 10,9% con respecto al mismo mes del año pasado, una excelente noticia. A lo largo del primer semestre aumentaron 6,9%. Por lo que respecta a las exportaciones, éstas crecieron 22,2%, entre enero y mayo, por encima del 19% del Reino Unido, el 12% de Francia y hasta el 17% de Alemania.

El único problema –y no es poco– es que estas dos actividades no tienen la potencia suficiente como para hacer despegar las cifras de empleo, como se ha visto con el crecimiento del PIB en el segundo trimestre, 0,2%, por debajo del 0,3% del trimestre anterior.

Y no es todo. El que estas previsiones se cumplan depende de un no agravamiento de la crisis de deuda soberana. Un fuerte aumento de la presión de los mercados sobre España, que nos obligara a endurecer su programa de ajuste fiscal (por no hablar de un rescate), no haría más que alargar la tan ansiada recuperación. “Ahora no sabemos qué puede pasar. La crisis de la deuda soberana lo condiciona todo”, reconoce Eguidazu.

Sin embargo, ante tanta incertidumbre, el capital riesgo ha apostado por una próxima recuperación. En la primera mitad de este año, los fondos de private equity invirtieron en España 1.937 millones de euros, cuatro más que en la primera mitad de 2007 y un 66% más que en el mismo período del año pasado. “Estamos por encima de los niveles de inversión anteriores a la crisis”, explica José Tomás Moliner, vicepresidente de ASCRI. Y no es una manifestación de optimismo voluntarista sino de que “nos estamos anticipando, como siempre, al crecimiento”.

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