¿Quién financia tus exportaciones?

Hay productos financieros diseñados para minimizar los riesgos de la internacionalización. Con la crisis, los expertos recomiendan factoring y forfaiting. Más del 30% de las empresas ha aumentado su cartera de exportaciones.

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Las empresas tienen cada vez más vocación internacional, así que los productos para apoyarlas se sofistican.

Si atendemos a los datos, la exportación está siendo, desde mediados de 2009, la vía de escape de muchas empresas. De acuerdo con el Indicador Sintético de Actividad Exportadora (ISAE) –que refleja la percepción empresarial de la actividad exportadora y sus perspectivas– el 30,9% de las empresas ha aumentado su cartera de pedidos de exportación en el segundo trimestre del año. Sólo el 21,3% la ha disminuido. La causa principal hay que buscarla, según este indicador, en que hay más demanda fuera. Salir a vender al exterior se perfila como fórmula para sobrevivir... Para responder a las empresas que se preguntan cómo financiar sus exportaciones, el BIC de Galicia ha editado el cuaderno práctico Instrumentos Financieros para la Internacionalización.

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Como explica Roberto Vieites, técnico del BIC, “con la vocación cada vez más internacional de las empresas, el mercado de productos financieros para financiar exportaciones se está sofisticando”. En todo proceso de exportación, existen una serie de instrumentos, tanto de entidades financieras como públicas, que tratan de minimizar el riesgo que conllevan las operaciones internacionales. Para aclarar en qué consiste cada uno, el cuaderno detalla cada una de las modalidades de financiación más usadas en operaciones internacionales.

¿De qué depende?

Transferencias, cheques personales o bancarios, remesas, créditos documentarios... Hay varias opciones de productos, cuyas características concretas variarán según la entidad financiera. Elegir uno u otro dependerá de la propia operación: el país al que se exporta, la empresa a la que se vende, la mercancía... Y de los factores económicos y políticos globales. Como explica Vieites, “la incertidumbre generada por la crisis financiera internacional ha hecho que se demanden medios de pago seguros, aunque sean más caros”. Por eso, “los expertos están recomendando sobre todo el forfaiting y el factoring”.

Ignacio Ramiro, responsable de Structured Trade and Export Finance de Deutsche Bank, afirma que “aunque la generalización no es práctica, porque todo depende de la operación en concreto”, estos instrumentos sí ofrecen dos ventajas claras: consigues liquidez y eliminas el riesgo. “El exportador, en vez de quedarse sentado esperando a cobrar, obtiene dinero líquido para pagar a sus proveedores, etc. Por otro lado, al exportar, tienes el riesgo de que te paguen o no, pero aquí eliminas ese riesgo: se lo queda el banco o la empresa”, explica.

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¿En qué consiste exactamente cada uno y cuándo conviene?

· Forfaiting

Con este instrumento, el banco te adelanta el dinero de la venta y asume cualquier incumplimiento en el pago por parte del importador”. Conviene cuando las operaciones sean altas (más de 500.000 euros) y el país en el que se opere, de riesgo. “Es una solución para penetrar en mercados como Europa del Este, África del Norte, Asia, y, en general, cualquier mercado de riesgo”, explican desde el BIC Galicia. ¿El coste? Se paga en comisiones e intereses. Aunque el tipo de interés suele ser fijo, una desventaja es que también suele ser alto.

· Factoring

El factoring no sólo financia: también facilita la gestión y administración. Hay compañías especializadas en ello. La empresa cede el crédito comercial de sus clientes a la compañía de factoring, que será la que gestione el cobro. Así que además de la liquidez inmediata y la eliminación del riesgo, reduce la carga de trabajo administrativo en la empresa. Ahora, como explica el documento, el contrato de factoring se caracteriza porque debe comprender toda la facturación de la empresa exportadora. De otra forma, la empresa podría ser oportunista y ceder a la compañía de factoring sólo los contratos con riesgo. De nuevo, otra desventaja es su alto coste. Pese a todo, el 80% de las empresas que la usan son pymes.

Para más información y descarga del documento completo, consulta el siguiente enlace:

http://www.bicgalicia.org/

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