Sandbox: el nuevo concepto que debe dominar el emprendedor

El término es de origen anglosajón porque es allí donde empezó a aplicarse el Sandbox regulatorio para hacer pruebas controladas antes de que un nuevo modelo de negocio se implante a forma masiva y acompasar la legalidad a la innovación.

Sandbox
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Literalmente se traduce como ‘caja de arena’ y se aplica preferentemente al entorno Fintech, aunque cada vez se extiende a más áreas relacionándolo con proyectos innovadores y de base tecnológica. El primer país en desarrollar un Sandbox fue Reino Unido y luego ha sido adoptado por otros países, primero del mundo anglosajón y luego Asia. En el resto de Europa apenas se aplica aún, tampoco en España.

El Sandbox persigue como objetivo final ajustar la legalidad al ritmo que se produce la innovación. En lugar de ir a la zaga, lo que se propone con el Sandbox es hacer pruebas en entornos controlados y delimitados -la caja de arena- cuando surge una innovación o un modelo de negocio susceptible de cambiar el paradigma y, conforme a los resultados de las pruebas, legislar antes de que esa novedad de extienda.

Aunque este procedimiento pueda parecer de sentido común, lo habitual es que se haga a la inversa. Se da carta blanca al lanzamiento al mercado de un novedoso desarrollo o a un nuevo modelo de negocio y cuando empiezan a surgir fricciones de intereses o conflictos, entonces se urge a la regulación. Ejemplos cercanos los encontramos en el taxi con los VTC o con los patinetes eléctricos que, por poner un ejemplo, en el caso de Madrid fueron todos retirados de la noche a la mañana por un cambio en las ordenanzas municipales de movilidad.

Situaciones como la descrita son las que, en teoría, no llegarían a producirse con el Sandbox dado que ese pequeño recinto o campo de pruebas para observar las consecuencias de una innovación sería suficiente para que las instituciones regulatorias dictasen las normas antes de la aparición del conflicto, no a posteriori, una práctica que, en opinión de algunos, acaba estrangulando la innovación.

En la industria ‘fintech’

Uno de los sectores que más insiste en la aplicación del Sandbox es el fintech, industria donde esta práctica tiene su origen a raíz de la aparición de entidades financieras no intermediarias. “Existe una acuciada necesidad de desarrollar marcos regulatorios para modelos emergentes”, se afirma en un post del BBVA , uno de sus más activos defensores. Según la misma publicación “la Asociación Española de Fintech, el Tesoro Público y la CNMV ya trabajan en un ‘sandbox’ nacional, sabedores de que los mundos de la innovación tecnológica y la regulación, que viven a velocidades muy distintas, deben colaborar para que los ciudadanos tengan acceso a mejores servicios financieros”.

En Reino Unido empezó a aplicarse en 2016. Para su desarrollo se eligieron determinadas empresas a las que se permitió un marco regulatorio distinto para probar sus productos, servicios y nuevos modelos sin tener que ceñirse al marco general. Se eliminan así barreras a ideas innovadoras a la vez que se mitiga el riesgo de transferir al conjunto de la sociedad posibles errores.

En España

En lo que respecta a España, la Asociación Española de Fintech e Insurtech elaboró ya una propuesta en marzo de 2018 para su implantación urgente y “de la forma más ágil y eficiente para que todos los emprendedores con buenas ideas, talento y recursos puedan poner en marcha lo más rápido posible sus ideas y nuevos modelos de negocio bajo un entorno controlado”. Desarrollo de la innovación; fomento de la competencia; constante actualización legislativa y minimización de riesgos son los cuatro argumentos en los que basan la necesidad perentoria del Sandbox.

Atendiendo a esta reivindicación, el Gobierno actual ha elaborado un “Anteproyecto de Ley de transformación digital del sistema financiero” en el que se incluye la regulación de un Sandbox dirigido a innovaciones financieras de base tecnológica”. No obstante, tal y como están las cosas, existen dudas de que finalmente salga adelante, pese a la confianza del Ministerio de Economía.

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