Spotify contra Apple Music: la lucha por el dato

Spotify no es una simple empresa de música en streaming. Es una empresa tecnológica que usa los datos que obtiene gracias a la comercialización de música en streaming. Hasta ahora, lo hace en posición de liderazgo.

Daniel Ek, CEO de Spotify
Getty Images

La Comisión Europea ha recibido una queja de Spotify contra Apple, a la que acusa de limitar injustamente a sus rivales para favorecer a Apple Music, la plataforma de streaming que la empresa de Cupertino lanzó a mediados de 2015. El marcador señala a Spotify como claro ganador, con 180 millones usuarios al mes frente a los 56 millones de Apple Music, según las últimas informaciones, pero ello no tranquiliza a los suecos.

Cupertino ha conseguido que su servicio de música en streaming crezca de forma constante, presente ya en más de 100 países y plataforma líder en EE.UU. Aún así, está lejos de quitar el liderazgo de Spotify, pero no se puede menospreciar el ritmo de crecimiento de la plataforma de Apple si se tiene en cuenta que la sueca le aventaja en siete años.

Normal, entonces, que se hayan puesto nerviosos en Spotify y que recurran a la ‘corte’ europea para evitar el descalabro. Según anunciaba el 13 de marzo Daniel EK, CEO y cofundador, en un comunicado publicado en la web de Spotify, “después de una cuidadosa consideración, Spotify ha presentado una queja contra Apple ante la Comisión Europea (CE), el organismo regulador responsable de mantener la competencia justa y no discriminatoria”. Justifica la decisión de la compañía alegando la introducción de ciertas reglas en Apple Store “que limitan deliberadamente la elección” de los usuarios. En resumen: competencia desleal.

Ilustra también el CEO la situación con algunos ejemplos, tales como que “Apple requiere que Spotify y otros servicios digitales paguen un impuesto del 30% sobre las compras realizadas a través del sistema de pago de Apple, incluida la actualización de nuestro servicio gratuito a nuestro servicio Premium. Si pagamos este impuesto, nos obligaría a inflar artificialmente el precio de nuestra membresía Premium muy por encima del precio de Apple Music…Como alternativa, si optamos por no utilizar el sistema de pago de Apple, y luego de renunciar al cargo, Apple aplica una serie de restricciones técnicas y limitadoras de experiencia en Spotify”.

Un algoritmo basado en el conocimiento de los usuarios

Entre las reclamaciones que plantea EK a la Comisión Europea, está la de no consentir “que las tiendas de aplicaciones controlen las comunicaciones entre los servicios y los usuarios, incluida la imposición de restricciones injustas al marketing y las promociones que benefician a los consumidores”. Es decir, reivindica una comunicación abierta y directa con sus usuarios.

La cantidad de datos acumulados a lo largo de una década ha permitido a Spotify mejorar sus prácticas de inteligencia artificial con algoritmos cada vez más precisos a la hora de hacer sugerencias a sus seguidores. “Nuestra escala nos proporciona datos únicos que permiten una experiencia diferenciada y personalizada”, afirman. A la vez se jactan de tener un profundo conocimiento de los usuarios que les ayuda a “adaptar el contenido, la publicidad, el marketing y la agrupación de productos de manera efectiva. Nuestro objetivo es seguir utilizando los datos y nuestros algoritmos patentados para mejorar la experiencia auditiva, al tiempo que impulsamos el descubrimiento de contenido artístico en nuestra plataforma”.

Con estas miras, han ido creciendo de forma notable aunque, paradójicamente, poco proclives a facilitar datos de la compañía. No fue hasta el año pasado, con motivo de su salida a bolsa, cuando tuvieron que hacer públicas ciertas informaciones.

Se supo entonces, con datos de marzo de 2017, que el 50% de los usuarios de Spotify eran gratuitos, pero que el crecimiento de los premium venía superando a los primeros desde 2016. A día de hoy afirman que de esos 180 millones de usuarios, aproximadamente, 83 millones son de pago. También a los clientes del servicio gratuito les sacan provecho ya que es a estos a quienes muestran los contenidos publicitarios. En cuanto a las horas de consumo, el promedio del usuario global estaba en 25 horas a la semana.

Rentables por primera vez

Las cifras parece que están bien, pero hace solo unas semanas que se habló de rentabilidad real en Spotify por primera vez, tras publicar el informe correspondiente al último trimestre de 2018. En este se recogen unos ingresos de 1.500 millones de dólares (un 30% más) y un beneficio de casi cien millones de dólares.

El pago de royalties a los propietarios de los derechos de autor de los temas musicales -que no a los artistas- equivalente, según algunas fuentes, al 85% de la facturación, y el mantenimiento de una mega estructura empresarial (más de 2.500 empleados) serían la causa principal que ha mantenido a la compañía en números rojos hasta el último trimestre de 2018.

Ahora a por el podcast

Sin embargo, el balón de oxígeno parece que les llaga más por su introducción en el mundo del podcast que por la industria musical. Spotify ha adquirido la productora de podcasts Gimlet Media, una de las más relevantes en el panorama internacional, pero también se han hecho con Anchor. La apuesta es agresiva, pero es ese “conocimiento profundo” de los usuarios y sus comportamientos auditivos lo que les anima a arriesgar. Courtney Holt, directora de Spotify Studios y Video, afirmaba hace poco que los usuarios que consumen este contenido, también disfrutan del resto de opciones que ofrece Spotify. En consecuencia, ese interés por la radio digital se traduce en más suscripciones, más cuotas de suscripción y más publicidad que es para lo que, en definitiva, sirven los datos de los clientes.

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