7 consejos para desbloquear tu relación con el dinero

No piensan igual los ricos que los pobres. Sabiendo que hay mucha gente que ha triunfado en los negocios sin salir de familia adinerada ¿qué cambia de una persona a otra?

Midsection Of Man Removing Money From Back Pocket
Dejan Markovic / EyeEmGetty Images

Cuando hablamos de dinero lo primero que tenemos que tener en cuenta es qué pienso acerca del dinero. Solemos juzgarlo todo como bueno o malo, este sería el primer paso puesto que todas las decisiones que tome irán en un sentido o en otro en función de mi forma de pensar.

El segundo paso sería para qué quiero el dinero. Porque lo verdaderamente importante no es el dinero en sí, sino todo lo que me permite hacer, tener o sentir.Todos tenemos sueños, deseos, objetivos, metas o al menos los deberíamos tener. Porque eso va a ser nuestra verdadera motivación.

Por último, tendrá que saber cómo quiero invertir o en qué mi dinero.

Muchas personas nos encontramos en algún momento de nuestra vida o durante toda ella con bloqueos a la hora de tomar decisiones de tipo financiero o económico. Estos bloqueos nos hacen sufrir y pasarlo mal generando situaciones de estrés o ansiedad por no hablar de una mala situación económica y una sensación permanente de culpa.

Tratamos de justificar nuestra situación con pensamientos de escasez, y la buena noticia es que los pensamientos son eso, pensamientos y sabemos que se pueden cambiar. Tú eliges.

A continuación voy a exponer cuáles serían los bloqueos más habituales y cómo desbloquearlo para poder alcanzarlos.

1.- Identifica cuáles son tus creencias con respecto al dinero

Todos venimos a este mundo programados mentalmente por diferentes motivos, tales como la educación, el entorno, lo que nos han transmitido nuestros padres, familiares, amigos, arquetipos (creencias generalizadas transmitidas de generación en generación).

Una creencia es todo aquello que damos por bueno y que no nos cuestionamos y que por lo tanto determina nuestra forma de pensar y de comportarnos de manera inconsciente. Las creencias son creencias, ni buenas ni malas. Unas son limitantes y otras nos potencian.

Identifica esos pensamientos a nivel subconsciente y cámbialos por otros que te potencien. Todo está en el pensamiento. Y siempre podemos elegir después de tomar conciencia.

Creo aquello en lo que creo. Para poder integrar estos nuevos pensamientos hay un ejercicio muy potente que ayuda a integrarlos; escribe cada mañana las afirmaciones que te harán cambiar tu forma de pensar y por ende tus creencias.

2.- Identifica tus pensamientos

Tanto a nivel consciente como inconsciente todo lo que hacemos o no hacemos viene determinado por un pensamiento. La forma más fácil de identificar cómo pienso es escuchar mi cuerpo y tomar conciencia de cómo me siento, puesto que mis sensaciones vienen determinadas por mis pensamientos.

Si tengo un pensamiento con respecto a una decisión que voy a tomar y me siento bien es señal que el pensamiento que he tenido me hace sentir bien con respecto al resultado de la acción. En este caso mi pensamiento será un pensamiento de confianza, posiblemente vendrá determinado por una creencia potenciada que me aporta paz, fe y, como decía antes, confianza. Seguramente porque en alguna ocasión anterior he tenido alguna experiencia similar y el resultado ha sido positivo. Si, por el contrario, me siento mal es señal de que mi pensamiento me está diciendo algo. Posiblemente una creencia limitante me esté limitando o sea una experiencia nueva, en cualquier caso hay un miedo. Ese miedo hay que identificarlo y hacerse las siguientes preguntas: ¿Qué me quiere decir? ¿De qué me protege? ¿Cuál es la intención positiva de ese pensamiento?

Tenemos que tener en cuenta que el miedo es una emoción que nos protege y siempre tiene una intención positiva. Párate a pensar, ¿qué haríamos si no tuviéramos miedo como emoción?

Ahora te pido que hagas el siguiente ejercicio, sabiendo que ese miedo rara vez corresponde a un miedo real en el que nuestra vida esté en juego…¿De qué serías capaz sin miedo?

3.- Pregúntate. ¿Cómo te sientes?

Muchas veces no somos conscientes de qué pensamientos tenemos, lo que si es más sencillo es identificar como nos sentimos. Existe la teoría de los tres cerebros: El cerebro que todos conocemos, el corazón y es estómago. Utilizamos expresiones como “algo me dice que esto no va bien”, “no me siento bien” “tengo un pálpito”, “se me encoge el corazón”. Cuando esto ocurre sentimos que algo interno nos está diciendo que ese no es el camino. Es importante escuchar nuestro cuerpo para saber qué nos está diciendo, de qué nos advierte. Puesto que el sentir viene del inconsciente que es quien somos en un 95%. Cuando no nos sintamos bien antes de tomar una decisión tenemos que parar y ver qué pensamiento estoy teniendo, eso si, teniendo en cuenta que cuando pienso de manera consciente estoy “metiendo” razón, es decir mente consiente y desde ahí trataré de justificar cualquier decisión. Por el contrario si escucho mi cuerpo este no me va a engañar. Ante la duda haz siempre caso al corazón.

4.- Toma acción

La parálisis por análisis se da cuando nos bloqueamos, cuando nos perdemos en analizar todos los datos y no actuamos. Nunca sabemos lo suficiente, nunca tenemos los datos necesarios, no estamos lo suficientemente preparados, etc. Cuántas veces no hemos hecho algo o no hemos tomado una decisión por querer tener todos los datos y toda la información, y no digo que no tenga que ser así, sino que al final es el miedo quien se apodera de nosotros y nos impide pasar a la acción. No se trata de tomar decisiones sin antes valorar los pros y los contras, se trata de evaluar las posibles consecuencias y decidir, pasar a la acción. Nadie quiere equivocarse, a todos nos gustaría saber de antemano las consecuencias de nuestras decisiones aunque esto no siempre es posible, por lo tanto hay que aprender a vivir en la incertidumbre y confiar. No existe el fracaso, existen resultados y aprendizaje. Cada uno tiene que saber qué riesgo está dispuesto a correr. Es por eso que existen diferentes tipos de personas o perfiles: conservador o dinámico.

5.- Analiza tus resultados

Para y analiza cuales los resultados que estás obteniendo, ¿son los que quieres? ¿estás satisfecho? Si sigues haciendo lo mismo es muy posible que los resultados sean los mismos. Por lo tanto si quieres resultados distintos, haz cosas distintas. Empezando por preguntarte qué creencia sostiene mi comportamiento. Analiza qué estás haciendo y sobre todo y más importante, qué no estoy haciendo y podría hacer. Sabiendo los puntos anteriores te diría, ten una reflexión sobre qué creencias, pensamientos y sentimientos me están impidiendo pasar a la acción.

Tengo una herramienta muy poderosa que es la posibilidad de cambiar mi pensamiento y su creencia para ponerla de mi lado a través de las afirmaciones, si a esta le sumo la visualización, es decir, verme en la situación deseada ya lograda viendo lo que vería, oyendo lo que oiría, sintiendo lo que sentiría, escuchándome hablar como lo haría, comportándome como me comportaría. La visualización es una de las herramientas más poderosas para generar cambios de estado y creación de confianza, es uno de los recursos más utilizados por ejecutivos, deportistas de alto nivel, políticos, etc. El objetivo es conectar con un estado de plenitud de recursos para llegar a un estado de confianza absoluta. Pide ayuda a profesionales, desde un Coach hasta un mentor que ya haya pasado por lo que tú estás pasando, alguien que te escuche y comprenda cuales son tus circunstancias sin entrar en juicio, sin que te sientas juzgado.

Es importante salir de territorio conquistado, ampliar fronteras, asumir nuevos retos, ahí está el verdadero crecimiento, tanto personal como profesional.

6.- Establece unos objetivos claros. ¿Cuál es tu para qué?

Es importante tener claro cuál es tu para qué, qué te mueve, qué te motiva lo suficiente como para levantarte cada mañana con ilusión por conseguirlos, muchas veces sabemos lo que no queremos, no queremos sufrir, no queremos pasarlo mal y sin darnos cuenta nos movemos desde el miedo, desde el evitar lo que no queremos en lugar de hacerlo desde lo que SI queremos. Eso que queremos es mucho más potente. Lo ideal sería plasmarlo a un papel, establecer cuales son mis sueños a corto (3 años), medio (10 años) y largo plazo (más de 10 años). Tener estos sueños planificados en el tiempo nos van a permitir tomar decisiones de una manera más alineada con nuestros propósitos. Nos permitirá tener un coherencia entre estas decisiones y nuestros sueños. Cuando sé lo que SI quiero es más fácil tomar ciertas decisiones.

7.- Pide ayuda a un experto

La mayoría de las personas no tenemos educación financiera, no se estudia, ni en los colegios, institutos ni en las universidades. Nos encontramos con tres problemas principalmente:

1/ Desconocimiento de las entidades bancarias y aseguradoras y su terminología o lenguaje.

2/ Falta de tiempo, no tenemos tiempo informarnos lo suficientemente bien.

3/ Fiscalidad, no sabemos cómo tributan los diferentes productos del mercado.

4/ Desconfianza, todos hemos conocido el caso de alguien a quien le hayan estafado (Forum, Preferentes…)

A esto le sumamos que no sabemos quien es quien, a qué se dedican los bancos y a qué las aseguradoras, a donde debemos acudir según nuestra necesidad, sobre todo a la hora de querer invertir dentro del sector financiero.

Desconocemos en qué consisten términos tan importantes como: la inflación, interés simple, interés compuesto, ingresos activos, ingresos pasivos. A veces no sabemos la diferencia entre gasto e inversión. Así como la diferencia entre Planes de Pensiones o Planes de ahorro, por no hablar de los PIAS u algún otro producto. Lo normal es ir a banco de toda la vida y fiarnos, gran error, el banco nos ofrecerá lo que a el le interese, es su negocio, nada que ver con nuestros intereses.

A muchas personas les gustaría ahorrar, tener un colchón de imprevistos que les de paz y seguridad en el día a día y, sin embargo, hay muchas personas que indistintamente de sus ingresos no lo tienen, mucho menos invierten. Para estas personas es muy importante saber identificar cual es su realidad. Hay veces que no es cuestión de ganar más, sino de saber administrar, para ello hay que llevar un control del gasto y diferenciarlo de la inversión para poder realizar un buen balance. En estos casos es cuestión de integrar ciertos hábitos en relación al ahorro.

Por lo tanto, te sugiero que te pongas en manos de un consultor que se ocupe y preocupe de tu caso en particular y que te haga un traje a medida, porque no existe el producto perfecto, existe la estrategia perfecta.

Ejemplos de creencias limitantes VS de Creencias potenciadoras

Limitantes:

-El dinero no da la felicidad...

-El dinero solo da problemas...

-La economía está muy mal...

-El dinero se va como el agua...

-No soy bueno para el dinero...

Potenciadoras:

-El dinero me da oportunidades...

-El dinero me da posibilidades...

-La economía no está bien...

-Yo administro bien mi dinero...

-Yo manejo muy bien mi dinero...

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