¿Cómo ir al baño en el trabajo y pasar desapercibido?

Para mucho es el momento más incómodo y vergonzoso del día. Te damos algunos consejos para reducir el estrés en este asunto.

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Tywin LanisterHBO

Pasamos demasiado tiempo en la oficina, alrededor de unas 8 horas, incluso más para los más desafortunados. Esto indica que hay ciertas necesidades que deberemos hacer en nuestro horario de trabajo. No queda otra. Aunque no hay una rutina exacta, según un estudio publicado en la Revista Escandinava de Gastroenterología, el 98% de sus participantes iba al servicio entre 3 veces a la semana o incluso 3 veces al día. En definitiva, es complicado que evites una evacuación intestinal mientras estás en el trabajo.

A todo esto, hay que sumar que desde el momento en que llegamos a la oficina, tenemos una cosa en mente: la hora del café. Tomamos demasiados cafés al día y esto podría ser perjudicial para nuestro organismo. Aunque nos produce una rápida ráfaga de energía, también viene acompañado de otros efectos: la relajación de los músculos intestinales que provocan que tengamos ganas de ir al baño.

Muchas personas sufren un cierto grado de ansiedad cuando van al baño en el trabajo, sobre todo las personas más pudorosas. Sienten el miedo de ser analizados por sus compañeros mientras estamos haciendo nuestras necesidades, pero, ¿cómo podemos paliar estas situaciones?

1.Normaliza la situación

        Imagínate a tu jefe en el trono, puede ser una de las cosas más graciosas que se te puedan pasar por la mente. Trata de quitarle hierro al asunto. Nadie tiene porque saber que vas a hacer en el servicio, pero tampoco tenemos porqué esconderlo. Todos los seres humanos realizan este acto. De hecho, lo antinatural sería no hacerlo. Puedes preavisar a tus compañeros que te encuentras mal de la tripa y todo el mundo sentirá simpatía por ti.

        2. Utiliza el baño de otra planta

        Si te sientes mejor en un sitio donde nadie te reconozca, te recomendamos que busques un aseo alejado de tu departamento. Allí podrás hacer tus necesidades sin que tus compañeros se enteren, pero ¡Cuidado con esta técnica! Si abusas de los servicios de otras zonas de tu centro de trabajo, los empleados de esa sección podrían empezar a conocerte. Trata de cambiar de lugar para confundir al personal.

        3. El contacto bajo trinchera

        Terminas de evacuar. Abres el cerrojo y sin querer te encuentras a un compañero lavándose las manos, que encima te mira con cara de haberte descubierto en un sitio vergonzante. No te preocupes. Lo mejor que puedes hacer es entablar conversación con el sujeto. No le des muchas oportunidades de que empiece a atar cabos y descubra lo que estabas haciendo. “¿Qué tal hoy? ¿Mucho trabajo?”, sería una buena forma de romper el hielo y diluir los pensamientos.

        4. Un objeto valioso

        De repente un día llegas a la pista de aterrizaje y te encuentras con un gran invento del siglo pasado: el famoso ambientador. Nadie sabe quién lo ha dejado ahí, pero su idea provoca una ola de seguidores a la propuesta. El ambientador es una buena forma de difuminar los malos olores, lo que consigue reducir ese grado de ansiedad que comentábamos al principio. Si todavía el baño de tu oficina no dispone de un aparato de estos, te recomendamos que lo instales, no son muy caros.

        5. Música para los oídos

        ¿Conoces los aseos de los japoneses? Son un auténtico deleite para los usuarios. Entre sus muchas ventajas, están provistos de música relajante. Al igual que el ambientador, la música reduce las posibilidades de ser detectados. Además, tendremos menos miedo de hacer ruido. La seguridad siempre es importante.

        6. La táctica del móvil

        Un factor importante que tienes que tener en cuenta a la hora de ir al baño es el tiempo. Aunque hay empleados que son verdaderamente rápidos, lo normal es que tardemos más tiempo que si fuéramos a orinar. Por eso, te aconsejamos que utilices el móvil, a modo de atender una llamada, como excusa para tardar más tiempo en volver a tu puesto de trabajo.

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