Kits de disfraces a un precio asequible

“Nuestro producto sale a un precio correcto, no buscamos unas grandes ganancias a corto plazo”

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“El riesgo que asumes con proyectos más innovadores es, obviamente, mayor, pero no siempre hay que meterle más margen”.

Primero, es necesario tener en cuenta al público al que te vas a dirigir, el nicho de mercado en el que quieres vender tu producto. Y en función de eso y de las previsiones de venta, te marcas un precio. Luego decides las calidades y el coste que tendrán, y vas ajustando el precio. El mismo producto se puede poner en unas calidades u otras”, explica Bernat Góngora, gerente de Ravial, un negocio dedicado a la distribución de tejidos que lanza ahora a través de su web Disfrazalia.com un kit con todo lo necesario para coser un disfraz en casa a un precio entre 15 y 18 euros.

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“Después de analizar el mercado, hemos detectado que nuestro cliente potencial es gente inexperta en la costura, pero que quiere coser sus propios disfraces. Una vez detectado, pensamos que teníamos que ofrecerle unos materiales con los que se sintiera cómodo. No puedes poner unos de extremada calidad, que le pueden dar problemas al usuario. Está claro que poca gente iba a comprar un producto de precio elevado para hacer algo en lo que todavía no se siente seguro. En resumen: hemos pensado que el producto debía tener un precio razonable para el público al que nos queremos dirigir para que se anime a probar a hacerlo. A partir de ahí, juega también un papel importante el olfato”, argumenta.

“Sabes que tienes que trabajar con unos mínimos para cumplir con los costes de ponerlo en el mercado –continúa el gerente de Ravial– y después, evaluando ese intangible que es el esfuerzo que a ti te cuesta idearlo y sacarlo al mercado, pones un precio. Es cierto que no puedes cuantificarlo, pero tienes una sensación sobre el producto finalizado: la creatividad y el coste que tendría si su vida se acabara sin haber sido capaz de venderlo todo”, continúa.

¿No es un precio demasiado bajo?, estarás pensando. “Esa inquietud se produce porque es algo novedoso para nosotros –llevan 60 años en el negocio de la distribución de telas–. Creemos que sale a un precio que es correcto, donde no estamos buscando obtener unas grandes ganancias a corto plazo. Por supuesto, algo tiene que dejar, como cualquier producto. Siempre he escuchado que donde no hay beneficio, hay pérdida. Tiene que dar algo de beneficio. Lo cierto es que, probablemente, este producto podía haber salido a un precio más alto, pero consideramos que dada su novedad, sale a un precio correcto. Lo que buscamos es no perder dinero y atraer a una nueva generación de consumidores”, aclara Bernat Góngora.

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