¿Está tu empresa preparada para un cambio de ciclo?

Los expertos coinciden en subrayar que es prácticamente imposible anticipar un cambio en el ciclo de la economía. No obstante, independientemente de cuando se produzca, es algo para lo que todos deberíamos estar preparados.

 
Getty images

Aunque algunos no se hayan enterado de la etapa expansiva, hay quien ya está anunciando su fin. Uno de ellos es Raphael Nagel, presidente de la Fundación Nagel, economista y escritor. “Se observan varios indicios. Por ejemplo, vemos unos cambios geopolíticos importantes que van desde Latinoamérica hasta Medio oriente, pasando por Asia; una guerra comercial entre EE.UU y China indiscutible; la bajada del consumo del petróleo; hay una sobreoferta de dinero barato por parte del Banco Central Europeo y vemos bancos centrales que están subiendo los tipos de interés, como en EE.UU o Japón, que han estado quietos muchos años. Esta subida de los tipos llevará a muchas de las empresas que están sobreviviendo a la quiebra”.

El escenario que pinta Nagel es más bien tenebroso. Sin embargo, en esto de las predicciones, hay una frase que se le atribuye al conocido economista estadounidense JK Galbraith conforme a la cual “la única función de la predicción económica es hacer que la astrología parezca algo más respetable”. También Ramón Blanco y Unai Ansejo, socios en Indexa Capital y Bewater Funds, coinciden en señalar que es imposible anticipar cuándo va a llegar un cambio de ciclo en la economía.

Lo que nadie niega son las oscilaciones recurrentes de la economía. De forma que, se materialice cuando sea el cambio de ciclo, conviene estar preparado para que tu empresa no se vaya al traste.

Ser rentable lo antes posible

Para que esto no suceda, la recomendación principal de Unai Ansejo, experto en finanzas cuantitativas, es “intentar llegar a ser rentables lo antes posible porque cuando el ciclo se da la vuelta las opciones de financiación se reducen. Ya pudimos ver en la última crisis cómo los bancos dejaban de prestar, no por nada, sino porque ni ellos tenían dinero para prestar y a quienes habían apoyado antes les pedían la devolución sin paliativos”.

En este sentido, alerta a aquellas empresas que entran en la rueda de levantar rondas de inversión, pese a la ausencia de beneficios, con la idea de captar en 2 o 3 años una ronda más elevada y conseguir una valoración mayor de la empresa. “Cuando el mercado se da la vuelta, que esto suceda es mucho más difícil. El nivel de riesgo de este tipo de empresas es mucho más elevado de lo, a mi entender, aconsejable. En cualquier caso, creo que es un fenómeno más americano que español. Aquí es difícil que alguien te financie sin tener ingresos. Las empresas que se conducen así son una minoría”.

Distingue también Ansejo entre lo que es un empresario arruinado y otro arruinadísimo. El primero es aquel que, habiendo invertido todo lo que tiene, lo pierde y tiene que empezar de cero. “Muchos de estos emprendedores tienen un perfil profesional cualificado de manera que, tras cerrar su empresa, vuelven a trabajar para otras multinacionales o grandes compañías para recomponer su economía poco a poco. Luego ya deciden si quedarse ahí o volver a emprender”. Más dramática sería la situación de los arruinadísimos, es decir, los que invierten más de lo que tienen. “Estos no comienzan otra vez desde cero, sino que lo hacen en negativo”. Es decir, que la fórmula para preservar cierta salud económica es “invertir todo lo que tienes en la empresa, pero no más”, dice Ansejo.

Por su parte, el consejo que facilita Ramón Blanco es diversificar las inversiones todo lo que se pueda. En el caso de los emprendedores se refiere a diversificar las fuentes de financiación. “No pueden tener todo el capital procedente de financiación bancaria, con líneas de crédito a corto plazo que se renuevan cada dos años. Es mejor tener un porcentaje de equity importante, deuda a largo plazo y combinar vías de financiación alternativas”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Gestión