Radiografía de cinco décadas de emprendimiento

¿Era igual emprender en 1975 que ahora? ¿Se requieren las mismas habilidades? ¿Hay más oportunidades? ¿O más obstáculos? Los protagonistas de estos cuarenta años de empresa, los emprendedores de ayer y de hoy, nos responden.

 
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Cuando Santiago Bellver. Roque de las Heras o los hermanos Lizarraga crearon sus compañías en 1975, 1977 y 1982, respectivamente, ninguno de los emprendedores millennial de este reportaje habían nacido y puede que incluso alguno de los de la Generación X tampoco. Y, sin embargo, ellos son testigos, con sus empresas aún en activo, del nacimiento de estas nuevas compañías que reflejan la forma de hacer empresa de la revolución digital. ¿Podremos decir lo mismo dentro de 40 años de los proyectos de José Climent, Jesús Echarri o Jerónimo Gómez, los más jóvenes de nuestra selección? Como no sabemos si estaremos para contarlo, no haremos elucubraciones sobre el futuro. Lo que sí podemos es analizar la evolución que ha vivido el emprendimiento en nuestro país a lo largo de estos 43 años de historia. Y lo vamos a hacer a través del testimonio de sus protagonistas. Para elaborar esta radiografía hemos hablado con diez emprendedores que crearon sus empresas en diez años diferentes.

Así emprendíamos en los años 70: Una España en ebullición

“En esa época España estaba cambiando. En la transición, el clima, la energía positiva que traía esa nueva etapa histórica en la que se adentraba el país era enorme. Era como entrar en la modernidad y resultaba muy satisfactorio saber que tú y tu proyecto empresarial formabais parte de ella”, recuerda Roque de las Heras, fundador de CEF, hoy CEF-Udima, en 1977.

Todo por hacer. A priori cabe pensar que los océanos azules eran más habituales en aquella época porque estaba todo por hacer. “En materia de gestoría global en el postfranquismo no había absolutamente nada, tuvimos que crearlo todo desde cero. En mi época emprender era muy fácil, solo necesitábamos esfuerzo, tesón y conocimiento del sector que emprendíamos, además de capacidad de convencimiento a las entidades financieras para que nos prestaran los fondos necesarios”, recuerda Santiago Bellver, fundador en 1975 de Grupo BC , holding especializado en servicios financieros. Algo en lo que coincide De las Heras: “En el país había una energía especial, un cierto espíritu emprendedor que podría asimilarse al que existe actualmente. Crear una empresa, además, no suponía demasiados trámites ni trabas a nivel administrativo y en mi terreno no había absolutamente nada”. CEF nació para cubrir la necesidad de preparación acompañada de los opositores. Arrancó con 10 alumnos en una pequeña habitación en Chamberí y hoy cuenta ya con más de 500.000 alumnos a sus espaldas. En el 2008 se convirtió en el germen de la UDIMA, la tercera universidad a distancia del país.

Economía postfranquista casi de subsistencia. Los sectores dominantes en aquella época están muy vinculados a una economía de subsistencia. “Industria, agricultura, turismo… Los servicios estaban arrancando y en el campo de la formación llegaban nuevas áreas de especialización como los idiomas, las oposiciones o la formación y asesoramiento económico y empresarial,” recuerda De las Heras.

Soledad total. En cuanto a los obstáculos para emprender, “había unos medios muy precarios y ninguna ayuda a nivel estatal. Tampoco abundaba la información ni el asesoramiento, ni estructuras que favorecieran la creación y proliferación de nuevos negocios”, se lamenta De las Heras. “1975 fue el final de una época en España y había que pensar en los cambios que se plantearían. Los que apostábamos por ser empresarios nos movíamos por intuición”, recuerda Santiago Bellver.

El empresario explotador. Pero si algo ha cambiado notablemente desde aquella época hasta ahora es la percepción que la sociedad tiene del emprendedor. Tanto es así que según el informe GEM, casi el 48% de los españoles le conceden un alto valor y casi el 54% considera que es una buena oportunidad laboral. Sin embargo, en los 70, “a los empresarios, en general, se les veía mal. Te cargaban con el sambenito de explotador. Era un prejuicio muy arraigado. Ahora, se reivindica su figura como generador de innovación y de empleo del país. La crisis ha servido para abrirle los ojos a muchas personas,” recuerda De las Heras.

Así emprendíamos en los años 80: Necesidad obliga

En los primeros años de la década de los ochenta primaba el emprendimiento por pluriempleo, por la “necesidad” de consolidarse económicamente que tenía una incipiente clase media. “Gloria Pet se creó como una necesidad de subsistencia. Por aquel entonces yo trabajaba para otras empresas, pero tenía la inquietud de crear mi propio negocio, había tocado techo y decidí arriesgar. Surgió la oportunidad de comprar una distribuidora de productos de caza y pesca y la adquirimos entre mis dos hermanos, Luis y Fermín, y yo. Empezamos las gestiones en 1980 y formalizamos la constitución en 1982”, recuerda José Lizarraga, cofundador y padre del actual CEO, Daniel Lizarraga.

El nacimiento de un boom llamado informática. Los ochenta son también la década por excelencia del nacimiento de la informática doméstica. “Hay que saber qué sector está en alza para encontrar tu océano azul. Y en mi caso fue en esa época cuando se produjo el boom de la informática, con el auge de Microsoft e IBM. Era un sector nuevo en el que yo tenía un conocimiento importante y, junto a un socio, Fernando Escolar, me lancé a desarrollar programas de software para empresas. Así, me di cuenta de una ecuación: en esa época se vendían cientos de programas de contabilidad a 300.000 pesetas ¿por qué no cambiar la fórmula y vender cientos de miles de programas por unos cientos de pesetas, en concreto 4.900 pesetas? Así nació Contaplus. La respuesta fue brutal: vendimos 4 millones de unidades”, recuerda Álvaro Ramírez, creador de Contaplus en 1984. Del acierto de su estrategia da cuenta su evolución posterior: se expandieron a Portugal y Chile y en 2003 Sage compró Portugal, España y parte de Chile por 100 millones de euros. Hasta 2010, fue CEO de Sage España y a día de hoy, “seguimos en Hispanoamérica, con una compañía, Southern Europe, que vale 200 millones y cuenta con 11.000 empleados”, recuerda.


Mercados emergentes. La ausencia de competencia también estuvo en el origen del éxito de Gloria Pet como empresa de productos para animales: “En aquel tiempo era un campo muy virgen. Al principio distribuíamos artículos de caza, de pesca y artículos de animales, sobre todo relacionados con la caza, pero al salir fuera, descubrimos todo lo que se estaba moviendo en torno al mundo de las mascotas y decidimos apostar por ello. Fue la gran decisión”, recuerda Lizarraga. Y ahora venden a 23 países, facturan más de 6 millones de euros y cuentan con 44 personas en plantilla.

Carreteras de infarto. Si había un obstáculo importante en aquella época para el emprendimiento ése era el de las infraestructuras físicas. “Antes las mercancías tardaban tres días en llegar y hoy están en 24 horas. En el 82 u 83 bajábamos por ejemplo a Andalucía y estábamos un mes sin volver a casa, mandábamos los pedidos por carta”, rememora Lizarraga.

Con patrimonio personal. El capital externo siempre ha sido un problema para el emprendedor, pero en los años 80 la financiación era prácticamente bancaria y avalada por el propio patrimonio. “Yo hipotequé mi casa y la de mi socio para poder seguir creciendo. Crecíamos de una forma exponencial (en enero teníamos 300 empleados y en mayo 1000) y eso había que financiarlo”, se lamenta Ramírez.

Así emprendíamos en los años 90: Un mundo de oportunidades

A medida que avanzamos en el tiempo, la necesidad va dejando paso a la oportunidad, sobre todo en los 90. “Yo empecé a emprender por hacer cosas que se necesitaban en el mercado con mis conocimientos. Mi marido y yo somos ingenieros de Telecomunicaciones, conocíamos el sector médico y vimos que había una necesidad tecnológica importante en el diagnóstico y en la realización de pruebas especializadas fuera de lo que era Barcelona. Empezamos a montar equipos de resonancia y TAC en otras localidades, como Lérida, e incluso montamos uno en un tráiler que viajaba por toda la Comunidad. La aceptación fue total”, explica Laura Casanovas, directora general y fundadora en 1993, junto a su marido Toni Alomar, de Centre Mèdic Alomar que cuenta hoy en día con 25 centros de diagnóstico, una plantilla de 85 personas y 45 equipos repartidos por todos los centros.

Precios carísimos. Como recuerda Casanovas, “nosotros importábamos maquinaria de segunda mano del mercado americano y esas compras las gestionábamos por teléfono. Las conferencias por aquel entonces eran carísimas y los viajes también, lo que encarecía mucho el proceso y lo hacía más difícil”.

La pujanza de las carreras técnicas. Los 90 arrancan con una reivindicación de la formación técnica y una exaltación de las ingenierías. Laura y Toni son ingenieros de telecomunicaciones y Alomar había estado como ingeniero en Japón, lo que le aportó un bagaje técnico importante. Esta preparación les permitió con apenas 25 años crear una empresa de tecnología puntera. A ello hay que añadir que Laura hablaba cinco idiomas, una preparación que escaseaba por entonces.

Post-olimpiadas. El inicio de los noventa estuvo marcado por las Olimpiadas de Barcelona y la Expo Universal de Sevilla que tuvieron un impacto importante sobre la economía y sobre el emprendimiento. A mediados de esos años empiezan a aparecer los primeros teléfonos móviles, que llegan incluso a los supermercados. Es también la época del arranque del email y del nacimiento de internet.

Así emprendíamos en los años 00: El boom económico

Tras la crisis postolimpiadas, los 2000 inauguran una época de bonanza. De hecho, los emprendedores de esta época coinciden en tener una percepción positiva sobre la época que les tocó. Para Ángel Sierra, fundador, junto a su mujer Asunción Deza, de la empresa de decoración demarques.es en 2001, “aunque fue un poco lanzarse a la aventura, la época económica era más favorecedora: buenas expectativas, grandes fondos de Europa e Ikea reinventando la decoración”. Algo similar le ocurre a José Piñera, quien creó MKD Automotive (y reparatucoche.com ) apenas unos años después, en 2005, “España fluía muy bien, había presupuestos de publicidad muy altos, dinero y capacidad de inversión. Era un entorno expansivo.”

Tendencias importadas. En las postrimerías de los 90, pero sobre todo a principios de los 2000, los sectores que primaban eran la “telefonía, la decoración y las franquicias, sobre todo las que venían de fuera. Nosotros estuvimos dudando entre la decoración o coger alguna franquicia de work centre y de dunkin donuts” recuerda Sierra.


Burbuja precrisis. Ángel Sierra reconoce que en el arranque del siglo XXI “había más facilidad para emprender porque había financiación bancaria, había un mercado creciente y gana de consumo, era un momento de alza porque los gastos de la familia iban al alza. Tuvimos el viento a favor hasta 2007 pero a partir de esa fecha el sector entró muy en crisis hasta el punto de que en el 2008 cerramos y nos quedamos sólo con la tienda online. Ahora hemos pasado de un local de 50 m2 a otro de 250 m2 y de 300 a 2.500 visitas diarias, con 600.000 euros de facturación y 4 personas en plantilla.” Para Piñera, las principales ventajas venían de la escasa competencia que había entonces en el entorno digital: “se podía captar tráfico de una forma bastante correcta y fácil, porque no había tanta rivalidad en tráfico. Cuando hicimos SEM era más factible y a menor precio.”

Con las 3F. “En aquella época no había CEDETIS, ni Avanzas, ni bussines angels ni fondos… Tenías que financiarte con los amigos, la familia, los proveedores que te dejaban pagar a 90 días y con los cobros de los clientes, generando ingresos de forma acelerada”, recuerda José Piñera. Hoy MKD Automotive Solution: es una empresa B2B de gestión y optimización de reparación de las compañías con muchos coches y hace dos años nació Reparatucoche.com. “Para el 2018 esperamos alcanzar los 25 millones de euros de volumen de negocio. Reparamos 200.000 coches al año, tenemos 50 personas, 1000 talleres a nivel nacional y más de 100.000 visitas al mes”.

Más experimentado. El emprendedor del arranque del 2000 tenía una mayor experiencia laboral que en los tiempos actuales, “todos teníamos un gran expertice: procedías de una multinacional, adquirías experiencia en tu sector y entonces tenías la liquidación y montabas un negocio” señala Piñera.

Así emprendemos en los años 10: La post crisis

Los más jóvenes se muestran exultantes al respecto, “después de la gran crisis, en España se han abierto muchísimas puertas en muchos sectores y sólo hemos tenido que ser valientes y lanzarnos. Lo hablo con otros emprendedores y coincidimos en que hemos estado en el sitio justo en el momento oportuno”, explica Jerónimo Gómez, cofundador en 2013 de Ethnic Watches , marca de relojes étnicos de alta gama inspirados en diversas tribus que destina parte de sus beneficios a ONGs.

Las nuevas alternativas. Según el informe GEM para España, la percepción de oportunidad supera a la necesidad de autoemplearse a la hora de emprender, en un valor de 1.7. José Climent, alias Fortfas, fundador junto a José Miguel Almazán de Yugen , lo reconoce abiertamente: “la empresa nació en noviembre de 2016 como respuesta al propio mercado. Si no hubiésemos sido nosotros habría sido otro. Nuestro mercado es el marketing de influencers”. Con 900.000 seguidores en YouTube y un millón en Facebook. Fortfast sabe bien de lo que habla, “empecé con vídeos cuando entré en Física y vi que todo lo que hacía era cuantificable. Estamos especializados en machine learning y realizamos estudios y análisis de datos para calcular cuándo va a transformar su inversión un youtuber. Se trata de cuantificar”.

En cuanto a los sectores más en auge de acuerdo con los datos de Gedesco, donde más ha crecido la creación de empresas del 2017 al 2018 ha sido en la promoción inmobiliaria, en hostelería y restauración y en el comercio al por mayor, además del transporte de mercancías por carretera. En estos últimos años, además, las estrellas del emprendimiento se leen en inglés: ecommerce, apps, influencers, data science…

Más apoyo, pero poca información. Bajo el concepto genérico de políticas de apoyo al emprendimiento el GEM sube la puntuación de España hasta el 4,88, superando incluso la media europea (4,59). Ahora bien, aunque ahora haya más programas de apoyo, no siempre son accesibles ni existe la preparación y la formación necesaria para emprender, como se lamenta Fortfast: “no existe formación empresarial ni conocimiento de las subvenciones ni de las organizaciones ni de las ayudas que existen. Hay que hacer mucho trabajo de research para el que no siempre hay tiempo”. Algo en lo que coincide Jesús Echarri, fundador en 2011 de Improving Metrics , empresa de análisis de datos y de generación de valor a partir de esos datos. “Ahora tengo músculo y la empresa está muy bien posicionada y contamos con proyectos del horizonte 2020, pero en los primeros años no tuve ninguna ayuda. Es difícil enterarte de los apoyos que hay: mucha documentación, mal redactada, donde no es fácil identificar lo que te sirve y lo que no.” En 2017 alcanzaron el millón de facturación y 25 trabajadores, con presencia en Madrid, A Coruña y Barcelona.

Moda inversora y crowdfunding. En opinión de Gómez, hoy en día “la mayor ventaja está en que emprender está de moda y hay muchas plataformas y empresas que se dedican a buscar ideas y a invertir en ellas”. Pero, aparte de que haya más fondos y más capital privado en circulación dispuesto a invertir en proyectos, hay también cada vez más fórmulas alternativas, “como el crowdfunding, que estamos haciendo nosotros,” recuerda Gómez. Su objetivo: conseguir 200.000 € para entrar en EEUU.

Más cualificado y profesionalizado. El emprendedor de hoy en día se ha profesionalizado más. “La empresa de hoy es muy tecnológica y requiere profesional muy cualificado. No puedes carecer de formación matemática y dirigir una empresa de data science. La época de los Steve Jobs se ha acabado”, reivindica Fortfast.

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