Mejor Idea de Negocio

Aglaris Cell ha sido el seleccionado por el jurado de expertos como Mejor Idea Empresarial 2011, un proyecto de biotecnología que mejora y abarata los procesos de terapias celulares. Un mercado que va a experimentar un enorme crecimiento en esta década.

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David Horna (centro), uno de los fundadores de Aglaris Cell, rodeado de Angel Colomina (izda.), director general de la Fundación Incyde, y Javier Formariz, Director de Comunicación y Responsabilidad Empresarial de DKV Seguros.

David Horna, Miquel Costa y Manuel Ángel González de la Peña han diseñado un bioreactor para terapias celulares, un amplificador de células para el sector médico y farmacéutico más barato, más fácil de usar y que, a diferencia de todas las soluciones actuales, que no emplea sustancias tóxicas.

“Evidentemente no somos los primeros en hacer esto. Ha habido biólogos y bioingenieros antes que nosotros que también lo pensaron. Lo interesante de nosotros es que lo hacemos de forma diferente. Hay una serie de problemas en los bioreactores actuales, como que son muy difíciles de manejar, poco productivos, poco amigables al uso... no los puede usar todo el mundo; emplean compuestos tóxicos. Nosotros solucionamos todo esto mediante ingeniería y procesos químico–físicos”, reconoce David Horna.

“Nuestro sistema también garantiza más seguridad para el paciente. Piensa que cada paciente lleva un proceso muy complejo. Tienen que operarle, extraerle células, enviarlas a una empresa externa, manipularlas, hacerlas crecer... con todo el peligro que tiene la posible mala manipulación de células. Puedes inyectarle al paciente células en mal estado. Es muy complejo y muy caro. Con nuestro proceso se abarata el coste: un 50%, incluso más, y se reduce la posibilidad de inyectar células en mal estado al manipular un único aparato”, continúa.

“El mercado de las terapias celulares de aquí a diez años va a experimentar un incremento desorbitado. Las empresas farmacéuticas ya auguran que las medicinas tal y como hoy las conocemos van a coexistir con nuevos métodos de forma cotidiana”, concluye Horna.

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