¿Tiene tu startup protegidos sus activos?

Entre el 50% y el 80% del valor de las startups y empresas reside actualmente en sus intangibles, especialmente en el sector tecnológico o digital.

 
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En estos tiempos se hace indispensable valorar muy bien cómo proteger “eso” en lo que reside la clave de nuestro negocio, ya que de esta decisión (o la falta de ella) puede depender el futuro de nuestra empresa. Elena Sánchez, abogada del área de Privacidad, IP y nuevas tecnologías de Metricson cuenta cuáles son esos activos que conviene proteger y cómo hacerlo.

En lo que respecta a los tipos de protección existentes Sánchez los reduce a dos grandes grupos. Está, por un lado, “la protección de la propiedad industrial, que protege soluciones a problemas técnicos (patentes, diseños industriales y modelos de utilidad) o signos distintivos (marcas, nombres de dominio, etc.)” y, por otro lado, “la protección de la propiedad intelectual, que actúa sobre obras artísticas, literarias, etc. A medio camino entre estas encontraríamos los secretos empresariales, que pueden encajar en una u otra categoría dependiendo de a qué hagan referencia y tienen su propia protección”.

¿Cuál es el más adecuado para mi empresa?

Según esta experta, la primera pregunta que el emprendedor debe plantearse es qué quiere proteger. “No será lo mismo un software, que un proceso de fabricación o una técnica de venta. Por tanto, el primer paso es identificar qué es aquello que nos da una ventaja competitiva respecto al resto”.

Una vez identificado, el paso siguiente será “valorar qué vías de protección son posibles y dónde y por cuanto tiempo nos interesa proteger el intangible, ya que algunas protecciones están limitadas temporal y territorialmente”.

Una vez analizadas las posibilidades que tenemos de protección es importante analizar qué comporta cada vía y cuál encuadra más con nuestra estrategia empresarial.

En el supuesto de que sea el software

Según Elena Sánchez, en Europa no siempre es posible patentar el software salvo que se trate de una invención implementada por ordenador (es decir, softwares que aporten una solución técnica), ya que la patentabilidad de un software, como tal, está expresamente excluida por ley”.

No obstante, “sí es posible patentarlos en otros países, como Estados Unidos. Por tanto, en general, en Europa un software desarrollado por una empresa quedará protegido por derechos de propiedad intelectual. En este sentido, es importante tener en cuenta que para defender los derechos de autor será necesario demostrar el momento en el que se produjo la creación, por lo que es muy recomendable su inscripción en el registro de la propiedad intelectual o el depósito del mismo ante un notario. Si, además, hay varias personas implicadas, será necesario que todos ellos firmen contratos de confidencialidad y regulación de la propiedad intelectual. Por otro lado, y no menos importante, si queremos que el código fuente o algoritmo en el que se basa el programa pueda ser considerado un secreto empresarial se deberán observar ciertos requisitos.

Por tanto, sea un software u otro tipo de instrumento lo que dé una ventaja competitiva a la empresa, es recomendable asesorarse con abogados especialistas para analizar la mejor vía de protección en cada caso”, concluye.

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