El Papa expulsa a los 'mercaderes' de Lourdes. ¿El fin del negocio de la peregrinación?

Los santuarios se han convertido más en zonas turísticas qué lugares de peregrinación, el Papa ha puesto en marcha su propia cruzada contra uno de ellos

image
Getty Images

Bernadette Soubirous vivía junto a sus padres en un viejo sótano de un molino. La pobreza en Francia en el siglo XIX asolaba la región y muchos de los hermanos de Bernadette murieron antes de alcanzar la edad adulta. Un día esta francesa oyó un fuerte rumor de viento en la gruta de Massabielle, pero al volverse vio que todo estaba tranquilo y que los árboles no se habían movido. Allí encontró a una joven, que se le aparecería dieciocho veces a lo largo de su vida.

Aunque desconocemos la veracidad de los hechos, estas apariciones de esta joven fueron relacionadas con la Virgen María. De hecho, según los escritos, fue la propia Virgen María quien dijo a Bernadette que se hicieran procesiones a la gruta. De forma que se construyó una capilla en su honor.

Poco después se levantó el Santuario de Lourdes, donde ahora millones de feligreses se reúnen en este lugar de culto para ver a la Virgen - 3 millones al año-. Entre todos los santuarios repartidos por el mundo, el Santuario de Lourdes es el de máxima audiencia. Pero la visita a este lugar ha perdido su trasfondo, a menos su objetivo religioso. Los peregrinos, que anteriormente iban a la zona a rendir culto a la virgen, se han transformado en turistas y, donde hay turistas el dinero fluye como el agua bendita.

La pequeña localidad de Lourdes, que otrora fue un pueblo pobre y sin recursos en el interior de las montañas pirenaicas, vive sus mejores días. La Virgen les ha salvado, podríamos decir. Una virgen que ha curado a más de 7.000 personas sin explicación científica y se han registrado unos setenta milagros validados. Normal que este lugar sea el reclamo de tantas personas.

Las cercanías al santuario están repletas de tiendas que venden souvenirs religiosos. Campañas de marketing, carteles y folletos aparecen en centros de mayores para reclamar la visita al santuario. El asunto ha llegado tan lejos que el Papa Francisco en persona ha decidido intervenir en una peregrinación que parece más una caja registradora que un lugar en busca de milagros.

El Vaticano ha tomado cartas en el asunto. “Hay que acentuar la primacía espiritual sobre la tentación de subrayar demasiado el aspecto empresarial y financiero, y quiere promover cada vez más la devoción popular que es tradicional en los santuarios", explican en la página web del Vaticano a través del director editorial de la Santa Sede.

Francisco emula un fragmento de la historia de Jesús. ¿Recuerdas el pasaje? Jesús expulsó a los mercaderes del Templo de Jerusalén, que se encontraban en su interior vendiendo ganado. "Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones", les dijo Jesús. Comparaciones aparte, no creo que el Papa Francisco saque el látigo para echar a los empresarios.

Los santuarios de peregrinos son lugares para la devoción de los creyentes. El término peregrino significa en latín extranjero, atribuido a personas exiliadas, que buscan asilo en zonas sagradas para la Iglesia.¿Volverá a recuperar su fe el Santuario de Lourdes?

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Gestión