Tres sesgos que condicionan a un inversor y cómo evitarlos

Los sesgos cognitivos afectan a todos, pero cuando está en juego tu capital conviene saber cuáles son esos prejuicios que pueden llevarte a tomar una decisión equivocada a la hora de invertir en un proyecto.

 
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Habló de ellos Jorge Fields , emprendedor, profesor y experto en marketing en un foro orientado a los inversores. Él mismo se ha animado a dar el salto del emprendimiento a la inversión integrándose en la red de Cupido Capital. Sin embargo, antes de hacerlo procuró documentarse.

Así es como se enteró de algunas máximas que dictan los gurús americanos que se han hecho ricos invirtiendo en empresas. Entre las más conocidas están: no apostar por proyectos unipersonales, esperar a disponer de números y métricas y decantarse sólo por negocios dentro de las áreas que realmente conoces. En cada consejo encontraba luego Jorge Fields ejemplos que las desdecían. Por ejemplo, Amazon es fruto de la idea original y en solitario de Jeff Bezos; Theranos es una empresa sanitaria estadounidense que logró levantar 2.000M de dólares en inversión por lo bien que iba y hoy sus promotores están acusados de fraude, también en el entorno cripto hay muchos que se han hecho con un dinero considerable sin saber qué es no cómo funciona el blockchain.

Se esta forma dio Fields con los sesgos cognitivos que nos llevan a tomar decisiones erróneas convencidos de que son las mejores. Sin embargo, cuando el riesgo del autoengaño puede conducirnos a la ruina económica, hay que afinar algo más el oído para acotarlos. De los 40 sesgos que Jorge Fields dice que llegó a identificar en su investigación personal, 3 son, a su juicio, los más peligrosos para los inversores:

El sesgo de confirmación. “Es decir, racionalizar en vez de razonar”. En su opinión la mayoría de nosotros tendemos a quedarnos con la información que acepta nuestro primer análisis. “Casi desde el primer momento decidimos si una startup es buena o mala y de ahí no hay quien nos mueva. No sé si habéis oido que cuando haces una entrevista de trabajo el entrevistador decide a los 6 o 7 segundos de iniciarla si te va a contratar o no. Lo mismo sucede y es igual de injusto cuando seleccionamos una startup”.

El sesgo de conservación. Consiste en aferrarse a la primera idea que nos hacemos. Por ejemplo si una startup te dice que va a conseguir 100 clientes en el primer mes y luego se queda en 50 pero que es una cifra bastante buena, tu omites esa valoración positiva y te quedas con la impresión de que te están engañando y las cosas no van como deberían.

Sesgo de disponibilidad. Esta es la tendencia a valorar las probabilidades en base a los ejemplos más sencillos que acuden a nuestra mente. Aquí distingue Fields tres fases diferentes. La primera es la de la recuperación. “Las cosas que son sencillas porque las entendemos mejor, creemos que son mejores. Esta es la razón por las que muchas startups, en lugar de explicar realmente en qué consiste su proyecto lo resumen con frases del tipo ‘somos el Uber de…’ o ‘el Just eat de las meriendas infantiles’. Es algo fácilmente asimilable”. Luego está la experiencia. Si nosotros nos movemos en un área o sector determinado tendemos a creer que todos funcionan igual. El último es el de la resonancia, es decir, pensar que lo que me gusta a mi le va a gustar a todos sí o sí “como tu perro o como tu hijo, cuando es que no".

Mecanismos de defensa

Sostiene Fields que todo lo descrito nos afecta a diario a todos, generalmente de forma inconsciente. “Pero en mi nueva faceta de inversor me interesa defenderme para no tirar el dinero y he encontrado unos tips para acabar con los sesgos cognitivos en la toma de decisiones financieras”. Son estos:

1. Invierte en equipo porque así el sesgo de uno se contrapone al sesgo del otro. Al final se intenta tomar entre todos una decisión lo más objetiva posible.

2.- No condicionarse. “Esto pasa mucho cuando conoces a alguien que te dice esto es un proyectado, el equipo es el mejor…y tu, con el sesgo de conservación, te quedas con eso. Lo mejor es decir simplemente, aquí te paso un proyecto, y ya está para que saques tus propias conclusiones”

3.- Recorrer el mundo. Entender que existen otras realidades, mundos distintos a los que nos rodean. Eso abre la mente y permite tomar mejores decisiones.

4.-No pensar como tribu. Hablar para que todos te entienden y no restringirte a un grupo determinado centrado siempre en el mismo tema.

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