La Inteligencia Artificial en el punto de venta físico

Así te ayuda esta tecnología a personalizar la oferta y vender más

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Colin Anderson Productions pty ltd

“En el comercio físico la Inteligencia Artificial ayuda a enseñar y explicar mejor los productos y servicios para vender lo máximo posible. ¿Cómo lo hace? Gracias a la digitalización de los comercios para contar sus productos, sus promociones y contarlo en el momento más adecuado para influir en las ventas”, explica Jaume Portell, CEO de Beabloo.

Con la tecnología de Beabloo, un pequeño comercio con una inversión de 2.000 euros puede disponer de un escaparate digital dotado con visión artificial capaz de detectar cuántas personas se detienen en él, de qué género, edad, etc. y cuánto tiempo están viendo el escaparate, qué cosas miran… “Esto ocurre decenas de miles de veces cada día y al final del mes son millones de veces. Con todos estos datos acumulados un sistema de IA es capaz de extraer valor de cada una de las campañas que se han emitido en esas pantallas digitales y darse cuenta de cuáles son las que realmente tienen atractivo y las que no. Las que gustan a las mujeres y las que gustan a los hombres. Así podemos entender la audiencia y el comportamiento de la audiencia hacia los diferentes contenidos y propuestas de valor que tiene el comercio”, comenta Jaume Portell.

En definitiva, podemos saber cuáles son los mensajes que mejor conectan con nuestra audiencia en cada momento y lugar. Porque esa respuesta de los transeúntes frente al escaparate cambia de una ciudad a otra, y de un punto de venta a otro dentro de la misma ciudad. Y con esa información ofrecer contenidos adaptados en cada punto de venta.

La siguiente pata de la IA en el punto de venta es conocer lo que vendemos en el punto de venta en cada momento y en cada tienda. “La conversión a ventas de esos mensajes, en definitiva. Esas campañas son de una categoría concreta o de un producto concreto y, por lo tanto, podemos establecer correlaciones estadísticas entre las emisiones publicitarias y el impacto en ventas. Y podemos ver que efectivamente cuando hay más miradas sobre este producto en la pantalla de cartelería digital del escaparate tenemos más compra de este producto al cabo de una hora, o de quince minutos o lo que sea”, explica Jaume Portell.

Personalización de la oferta

“El trabajo del comercio es explicarte esas cosas que te puedan apetecer, por el día, por la hora, por tu personalidad, por quién eres, por tu género… Y la inteligencia de comercio permite personalizar esa propuesta. Se mejora la experiencia del cliente y con ello aumentan las ventas”, comenta Jaume Portell.

Pero esa personalización puede ir aún más allá: a la personalización del mensaje a cada cliente potencial en particular. “También tenemos cartelería que interacciona con el cliente de manera que cuando entra en la tienda y mira una pantalla el siguiente contenido que va a salir está pensado para el o ella, según su género, su rango de edad... y según el momento del día, si es de mañana o de tarde/noche, y del día de la semana, del tiempo que hace fuera… La IA también ayuda a encontrar esos patrones y hace esas propuestas de valor en tiempo real. En un microsegundo el sistema ya ha deducido cuál es el próximo contenido que deberíamos mostrarte y te lo disparamos”, continúa Jaume Portell.

Sensores e IA

Cambian también los contenidos en función de lo que toca el cliente. “Cuando tocas o levantas un artículo el sistema lo detecta gracias a sensores que llevan las prendas y automáticamente se activan los sistemas digitales de la tienda para contarte cosas y usos de esos productos. Si has cogido una fragancia, la pantalla digital que hay delante de ti empieza a contarte la historia de esa fragancia, el tipo de flores que se utiliza, etc. Y luego coges otra y el sistema te compara esa con la anterior que habías mirado. La tienda te escucha y te habla, te asiste en el proceso de compra”, añade Portell.

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