Oportunidades de negocio en la movilidad urbana

Tanto el carsharing (coche compartido) como el motosharing han dado lugar al nacimiento de nuevos negocios en pro de una movilidad urbana cada vez más sostenible.

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Coches compartidos

El carsharing (coche compartido) ha sido el primero en tejer un nuevo concepto de movilidad urbana más sostenible que contribuye a un aire más limpio en las ciudades. Un puñado de marcas se reparten este mercado aún en construcción.

Reducir la contaminación en las grandes ciudades, descongestionar los espacios públicos ocupados por vehículos particulares (un coche compartido puede llegar a sustituir a más de 10 coches) y hacer más amigables las ciudades son el trasfondo que están impulsando un nuevo ecosistema de movilidad sostenible mediante el uso de coches, motocicletas y patinetes eléctricos compartidos.

En carsharing, los pioneros fueron Car2Go (ahora Share Now) y eMov, después le siguió Zity y Wible hasta sumar hoy una pequeña legión de empresas de coches compartidos, generalmente respaldada por sólidas marcas de automoción, grandes empresas y fondos de inversión: Daimler está detrás de Car2Go; BMW, de Drive Now; PSA (Peugeot- Citroën), de eMov; Renault y Ferrovial, de Zity; KIA y Repsol, de Wible; Seat, de Respiro, entre otras.

Modelo de negocio. Es el mismo para todos: un servicio de movilidad compartida al que se accede a través de una app descargada en el móvil –que también funciona como llave–. Activado el servicio, el usuario solo tiene que localizar en su smartphone el vehículo más cercano, reservarlo y listo. Y cuando llega a su destino, aparcar el coche en la zona de actuación. Las tarifas son flexibles: por minutos, horas y días. Todo a través del móvil. “El carsharing no sería lo mismo sin el soporte de las nuevas tecnologías, que han permitido su desarrollo”, señala David Bartolomé, director general de Share Now.

¿Particulares o empresas? Ambos, con prevalencia de los primeros. Para las empresas, el carsharing también se convierte en una forma de reducir los costes derivados de tener una flota propia. En ese sentido, los operadoras de carsharing miman a las empresas con tarifas planas y descuentos.

¿Dónde están las diferencias? Las encontrarás en el modelo de vehículo (2, 4 o 5 plazas), las áreas de actuación y el servicio. Respecto a lo primero, la mayoría son coches eléctrico e híbridos. No hay que olvidar que una de las bazas competitivas del sector está en ser una propuesta de movilidad limpia para las ciudades, como Madrid, donde el carsharing de vehículos eléctricos e híbridos puede circular sin restricciones y aparcar de forma gratuita en las zonas de servicio regulado. Las áreas de actuación prioritarias son el centro, pero en los últimos años se han ido abriendo a barrios limítrofes e incluso a la periferia (WiBLE también opera en Getafe, Leganés o Villaverde). El servicio también marca diferencias, pequeños detalles como, por ejemplo, la inclusión de sillas de niño en la flota (eMove).

Un mercado en construcción. En la partida de ajedrez de este nuevo tablero comercial las empresas de carsharing están construyendo un mercado que exige fuertes inversiones, pero también abre nuevas oportunidades de negocio. “Un mercado donde el tamaño importa”, señala David Bartolomé, director general de Share Now, a la hora de explicar la estrategia que ha unido a dos competidores –eternos rivales– como Daimler y BMW para crear Share Now, joint venture formada por sus carsharings Car2Go y Drive Now, respectivamente. “Nadie apuesta por un negocio para perder dinero, creemos que detrás de estos nuevos modelos de economía siempre hay fórmulas de rentabilidad”, añade Javier Martínez Ríos, CEO de WiBLE . Para otro de los grandes operadores en Madrid, Zity , “el carsharing está en plena ebullición. La demanda es creciente, según nuestros análisis en 2030 el 25% de los trayectos se hará a través de sistemas de movilidad compartida. En Madrid ya hay más de 500.000 usuarios, por lo que cada vez se está afianzando como una alternativa popular entre los ciudadanos”.

Ecosistema ideal. Hablamos de un mercado que necesita del soporte y aliento de políticas municipales o autonómicas que incentiven y favorezcan soluciones de movilidad sostenibles. En ese sentido, más allá de los vaivenes políticos, Madrid Central es el referente en el que coinciden todos los entrevistados. Para el CEO de WiBLE, “Madrid ha sido un gran ejemplo tomando la delantera de este tipo de servicios a nivel mundial gracias a sus políticas de aparcamiento de vehículos Cero Emisiones y su regulación de acceso y circulación”.

CLAVES DEL SECTOR

El carsharing tiene puesto el cartel de Mercado en construcción. Las expectativas son altas en un sector que se juega a lo grande. Toma nota de algunas claves para su desarrollo.

Ampliar al oferta a vehículos comerciales. Primero han sido los coches compartidos (para particulares y empresas), ahora le toca el turno a los vehículos comerciales compartidos. Uno de los pioneros es eMove, que desde abril pone a disposición de particulares y empresas cinco furgonetas, “que se pueden alquilar con la misma aplicación de los coches y al mismo precio”, señala Carlos Blanco, director de Marketing.

Ciudades comprometidas con la sostenibilidad medioambiental. El hábitat natural del carsharing son las ciudades: Madrid, Zaragoza, Barcelona, Bilbao... La última incorporación ha sido Palma de Mallorca, donde el Gobierno balear, siguiendo la estela de Madrid Central, ha etiquetando los coches según la contaminación ambiental que generan. El crecimiento del sector depende no solo de la cultura actual por compartir sino también de la apertura de las ciudades a esta propuesta. El reto va a ser encontrar la rentabilidad en ciudades de menos de 500.000 habitantes.

La clave tecnológica. “La nuevas tecnologías permiten ganar eficiencia, optimizar activos de manera compartida. En cuatro años el desarrollo ha sido brutal, en temas de baterías, puntos de carga...”, señala David Bartolomé.

Tendencia: bases instaladas en el extrarradio. Ya lo está haciendo WiBLE. “Estos ‘parkings disuasorios’ ofrecen una doble ventaja, alejando del centro de la ciudad coches altamente contaminantes y sustituyéndolos por vehículos cero emisiones”, explica Javier Martínez Ríos.

El carsharing... y algo más. Los coches compartidos es una parte de un concepto de movilidad sostenible más amplio que está incorporando nuevos productos y servicios.


Motos compartidas

Son pequeñas. Rápidas. No contaminan. Y se aparcan fácilmente. Estas características de las motos eléctricas compartidas las hacen ideales para moverse en las congestionadas calles de las grandes urbes, ventajas de las que se beneficia el creciente número de usuarios en ciudades con cultura motera como Madrid, Barcelona o Valencia.

Un pequeño puñado de marcas forman el núcleo principal del motosharing eléctrico en España (eCooltra, Ioscoot, Coup, Muving, Acciona y Movo). Compiten en un mercado cuya partida se está jugando en las grandes ciudades, hábitat natural de las motos eléctricas compartidas que van ganando, poco a poco, la baza de la movilidad urbana como una alternativa para trayectos cortos, por su facilidad para aparcar, agilidad y una oferta cada vez mayor a la que ponemos nombre propio a continuación.

eCooltra , la pionera. Fue el primer motosharing que desembarcó en Madrid. Es también el que tiene una flota mayor: más de 4.500 motos eléctricas, modelos Govecs (scooter que equivaldría a 125 cc) y Askoll (50 cc), ofreciendo una amplia densidad de motos. En la actualidad, aparte de Madrid, eCooltra está presente en Barcelona, Valencia, Lisboa, Milán y Roma con más de 500.000 usuarios.

Ioscoot , diseño de batalla. Ioscoot inició su actividad en Barcelona en 2013 bajo la marca Motit. Cuatro años después saltó a Madrid, donde opera en estos momentos. Esta marca destaca por el diseño robusto de su moto, The Core –del fabricante español Going Green–, 100% eléctrica y fácilmente recargable por intercambio de baterías. Tiene dos versiones: L1 (con una batería que desarrolla unos 50 cc) y L3 (125 cc). Como novedad, una pantalla de 7 pulgadas ubicada en el centro del manillar hace las funciones de gestor de información y navegador.

Coup, en expansión. En septiembre del año pasado y de la mano de Bosch –su propietaria– Coup se presentó en sociedad en Madrid, donde está presente con una flota de 850 scooters eléctricos del fabricante taiwanés Gorogoro. Coup tiene previsto ampliar su flota con 500 más en los próximos meses, “para atender la respuesta del mercado, que ha superado nuestras expectativas”, asegura Luis González, su director general. La moto tiene una potencia equivalente a 50 cc, con dos baterías extraíbles.

Muving, operadora y fabricante. Carsharing fruto del espíritu emprendedor de los primos Iván y Rafael Contreras, también propietarios de Torrot, fabricante de la moto eléctrica Muvi que abastece la flota, una scooter potente (similar a 125 cc) con una autonomía de hasta 70 kilómetros. Muving es el motosharing con mayor capilaridad geográfica: está presente en 10 ciudades (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Granada, Málaga, Zaragoza, Córdoba, El Puerto de Santa María y Cádiz).

Acciona Movilidad. Esta empresa de energías renovables aporta al motosharing más de mil motos eléctricas con unas prestaciones equivalentes a 125 cc. Inició su actividad en Madrid en octubre de 2018 y desde enero de este año también opera en Valencia.

Movo , la filial de Cabify. De hecho desde la app de esta VTC se pueden reservar vehículos Movo (motos y patinetes eléctricos). Las motos eléctricas Movo son de la marca china NIU (con batería Panasonic), scooters de estilo clásico con una potencia equiparable a 50 cc y una autonomía aproximada de 50 kilómetros.

Así funciona

Para alquilar un moto compartida, lo primero que hay que hacer es descargarse la app del operador elegido (gratis), y registrarse. A partir de ahí, a través de la aplicación móvil se puede seleccionar y reservar la moto más cercana (para las motos con prestaciones equivalentes a 125 cc es necesario carné de conducir A, A2, A2 o B). Una vez localizada, basta con pulsar Iniciar en la app para desbloquearla, Start para arrancarla (o Finalizar para acabar el servicio). Y listo. Eso sí, antes asegúrate de ponerte el casco, el tuyo propio o alguno de los dos con los que van equipados las motos compartidas, que encontrarás generalmente en el interior del baúl de la moto, junto a la documentación y fundas higiénicas cortesía de la casa. Una vez en tu destino podrás dejarla bien aparcada en las áreas de actuación del operador que hayas elegido o en la calle. Y todo ello con unas tarifas que hacen muy atractiva esta propuesta de movilidad urbana: entre 0,19€ y 0,25€ /minuto, dependiendo de las marcas.

TENDENCIAS

Recogemos algunas tendencias detectadas en el sector que apunta a un mercado en expansión con mucho recorrido por delante y que reclama su lugar en el ecosistema de la movilidad urbana.

Una demanda creciente... Como muestra un botón: Coup va a incrementar su flota de motos eléctricas, en los próximos meses, de las 850 iniciales con las que empezó en 2018 a 1.300, “para dar servicio a la demanda creciente”, señala Luis González, director general de Coup.

... donde la franquicia también tiene su hueco. Ioscoot es el primer motosharing que, dentro de su plan de expansión, franquicia su negocio. “Apostamos por combinar el modelo de explotación directa y el modelo de franquicia ofreciendo nuestra experiencia y los desarrollos de nuestros sistemas propios de software y hardware. Dentro de nuestro plan de expansión –señala la compañía– valoramos implantarnos en otras ciudades españolas y europeas que tengan suficiente masa critica para que este tipo de movilidad suponga una ventaja a sus habitantes”.

Modelo de negocio replicable a otros productos y servicios relacionados con el sharing. En ello están algunos operadores como Movo, que bajo el mismo modelo de negocio ofrece motos y patinetes eléctricos, e Ioscoot que nos avanza: “Próximamente, iniciaremos nuestro servicio de patinetes y estamos ya valorando entrar en nuevos mercados y servicios dentro de la movilidad compartida”.

Asociacionismo, signo de madurez. En febrero pasado, bajo el marco de Adigital, se creó Smart Mobility, una plataforma que propone la colaboración público- privada para una movilidad inteligente y sostenible. Está integrada por eCooltra, Scoot, Mobike, Donkey Republic, Yego, Coup y Movo, que en su conjunto operan en Madrid con una flota 600 bicicletas y 2.500 motos. ¿Por qué ahora? “Nos encontramos ante un nuevo paradigma –explica Anna Merino, portavoz de Smart Mobility–, en el que la regulación proactiva en apoyo a los nuevos modelos de movilidad es clave para el desarrollo sostenible de las ciudades. Estos nuevos mo-delos ofrecen a los usuarios más opciones de movilidad y alternativas al vehículo privado. Además, contribuyen a la sostenibilidad de las ciudades sustituyendo vehículos tradicionales por otros libres de emisiones”.

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