Alexa, pon música romántica y baja la luz. Vale ¿y qué más hago?

Los expertos hablan ya de la era de los asistentes virtuales y debe de ser cierto cuando gigantes de la talla de Amazon o Google se han apresurado a introducirlos en el mercado. Pero, aparte de recibir órdenes, ¿qué mas se puede hacer con ellos?

 
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Google Assistant (Google), Siri (Apple), Alexa (Amazon) y Cortana (Microsoft) son los asistentes virtuales más importantes en el mercado actual. En un principio, muchos juzgaron absurda la introducción de un nuevo ‘cacharrito’ en el hogar para preguntarle por el tiempo o recordarle una cita de trabajo, pero lo cierto es que tener un asistente gusta, aunque sea virtual, y si el único esfuerzo que se nos exige para facilitarnos la vida es hablar, todavía mejor.

La prueba de que la voz se impone en la tecnología la tiene cualquiera que compare los whatsapp de voz que recibía antes con los que le llegan ahora. La opción ya estaba ahí, pero hemos descubierto que es más cómodo y natural dictar un mensaje que escribirlo. Es una forma mejor de interactuar con las máquinas, por eso aumentan también las búsquedas mediante la voz y crece la venta de altavoces inteligentes. Se prevé que para el año 2021 los consumidores de todo el mundo se habrán gastado más de 3.500 millones de dólares en altavoces con asistentes virtuales personales.

Pero ¿sólo sirven para recibir órdenes? Sí, esta es una de sus principales funciones, pero con el objetivo de inducirlas a una acción. No tiene sentido contar con un altavoz inteligente al que le digas haz esto o lo otro si a continuación no hace las tareas, por ahora de menor envergadura. Sin embargo, sus propulsores auguran que el potencial es bestial y que la industria en general se verá transformada igual que lo hizo hace 20 años con internet y hace 10 con la telefonía móvil. Habrá que ponerse las pilas porque de nuevo la tecnología se ha anticipado.

Por el momento, su desarrollo se enfrenta a una serie de frenos. El primero es la incompatibilidad entre todos los dispositivos. Difícilmente va a entender un coche del año 2000 una orden de Alexa. Otra resistencia es la falta de contenidos interesantes. No olvidemos que sin contenidos no hay audiencias y sin audiencias no hay monetización posible. La tercera gran barrera es la capacidad de aprendizaje de las máquinas, sobre todo en lo que respecta al lenguaje coloquial, con sus giros peculiares y palabras de doble sentido en cada idioma. Lo natural no es mantener una conversación en la que recibas respuestas automatizadas sino hablar con tu asistente como si lo hicieses con un amigo de toda la vida o con un colega del trabajo. En esto, los hispanohablantes vamos a tener que ponernos las pilas si queremos beneficiarnos de una tecnología nacida en inglés hace ya algunos años.

Con personalidad propia

Se dice que, de todos, Google Assistant es el más políglota, adaptado ya a más de 30 idiomas. En mayo de 2017 lanzó su versión en español, siete meses después de hacerlo a escala global. No se trata de una mera traducción, había que adaptar la personalidad del asistente al carácter hispano, con todas sus variaciones lingüísticas y multiculturales. “Si hasta ahora la misión de Google ha sido organizar la información de todo el mundo y hacerla accesible a cualquiera, la misión de Google Assistant es ayudar a la gente de todo el mundo a hacer mejor las cosas”, decía Edgar Camelo, Strategic Partner Developer Manager de Google, en el evento ‘Digital Audio Day’ organizado el 24 de junio por la IEBS Business School, junto a la SER.

A Google Assistant le puedes pedir que te haga una búsqueda, que te consulte el estado del tráfico en una calle determinada o que te recuerde que tienes que comprar harina. Ya en contextos más complejos, en los que tienes las manos ocupadas, le puedes pedir que escriba un tuit, que conecte al teléfono con alguien o que te ponga determinada canción en spotify, porque también es capaz de interactuar con terceros, más allá de su propio ecosistema. “Pasamos de ordenar las búsquedas y mapear toda la información que existe a un modelo en el que tenemos que entender lo que está pidiendo el usuario, procesarlo, personalizarlo y entregar una acción. Para eso hicimos Google Assistant en español”, dice Edgar Camelo.

Para facilitar la personalización del asistente Google acompañó el lanzamiento con Actions on Google , una plataforma que permite a cada usuario diseñar e implementar acciones y conversaciones a su medida. No se trata de que sean ellos los únicos que te ofrecen la experiencia de asistencia sino de brindar la oportunidad de que sea el mismo usuario quien determine lo que el asistente puede hacer por él. Una forma muy útil también para que las máquinas aprendan más cosas de ti.

Una revolución que atañe a todos

“Muy importante trasmitir el mensaje de que estamos en la era de la asistencia y tener claro que en esta nueva revolución los usuarios nos van a exigir su adopción no solo a las grandes compañías tecnológicas, sino a todos los actores del mercado y a aquellas marcas que quieran estar donde estén sus clientes. No va a ser una opción sino un deber porque es una tecnología que permite mejorar la experiencia del cliente. Estamos convencidos de que la asistencia va a ser el campo de batalla del futuro. Pero estamos empezando, ahora es el momento de investigar, de empezar a probar teniendo muy presente que los usuarios son ‘super users’, que a veces saben más de tecnología que nosotros y que cada vez esperan más de ella. La optimización en la producción de contenidos es la clave y aunque no siempre los primeros en adoptar una tecnología han sido los más exitosos, sí queda en la memoria colectiva el mérito de ser actor pionero”, dijo Camelo.

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