¿Pueden las redes sociales ser un antídoto para limpiar la imagen de un país (como Arabia Saudí)?

El reino de Arabia Saudita intenta reparar su reputación desde la muerte de Khashoggi con ayuda de las redes sociales

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Instagram

¿Qué sabemos del lejano oriente? Más allá del Tigris y el Eufrates hay una región de mayoría musulmana que no cuenta con el agrado de occidente. ¿Por qué? Los países de esta zona son en su mayoría de ideas conservadoras, alejados del modernismo europeo. Ya no solo eso, sino que la polémica en torno a Jamal Khashoggi, un periodista asesinado presuntamente agentes saudíes en el consulado saudí en Turquía, ha echado por tierra los planes de apertura del país.

El príncipe heredero Mohammed bin Salman había estado abriendo Arabia Saudita al mundo antes de que Khashoggi fuera asesinado. Ahora, para revertir esta situación e intentar sacar a su país de la censura global, el reino ha acogido a personas influyentes como Aggie Lal.

Rubia, bronceada y a menudo posando en traje de baño, la bloguera de viajes con sede en Los Ángeles Aggie Lal podría no parecer la persona más obvia para vender las virtudes de Arabia Saudita. Sin embargo, esta primavera compartió imágenes del país con los más de 800.000 seguidores en Instagram mientras exploraba las antiguas ruinas sauditas y se divertía en el desierto.

Para Lal, de 31 años, era una rara oportunidad de ver un país como ningún otro en el mundo, y con todos sus gastos pagados. Fue un beneficio compartido con otros influencers que se ganan la vida con sus amplios seguidores en las redes sociales. Para el reino islámico, fue una publicidad oportuna y útil mientras el país luchaba por mantener amigos.

Lal recorrió el país durante 10 días gracias a un programa financiado por el gobierno saudí y que organiza la empresa Gateway KSA. Esta iniciativa está liderada por el príncipe Turki Al-Faisal, un ex jefe del servicio de inteligencia que luego tuvo un breve período como embajador saudí en los Estados Unidos después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

"Lo que les presentamos a estos jóvenes es que hay otro lado de la historia sobre Arabia Saudita que lo que simplemente leen en la prensa", dice el Príncipe Turki sobre los invitados de Gateway KSA. "Tenemos mucho que hacer en el reino para afectar la opinión de los demás".

Un programa como Gateway KSA habría sido inconcebible en Arabia Saudita hace cinco años, cuando la policía religiosa deambulaba por las calles gritando a las mujeres que se cubrieran. Ahora el reino está ansioso por usar las redes sociales para mostrar un lado más suave.

Por su parte, el príncipe Mohammed he reducido las restricciones sociales y ha promovido eventos que incluyen un concierto del DJ francés David Guetta en un festival de automovilismo al que también asistieron personas influyentes. El siguiente paso es acoger un evento de boxeo de la categoría de pesos pesados. El país planea emitir visas de turista por primera vez a finales de este mes, según informa Bloomberg.

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