Cuanto tu startup crece, tal vez sea el momento de que 'te despidas a ti mismo'

Cierto que con el crecimiento de una startups una parte de los problemas desaparecen pero surgen otros retos hasta entonces desconocidos que los CEOs deben afrontar para garantizar la supervivencia de la compañía.

Hand holding small aircraft.Startup Business Flying and Moving to Freedom concept.
Getty images

Para abordar este tema hablamos con Quino Fernández, emprendedor y ahora director de Programas de Conector, Javier Andrés, fundador de Ticketea, ahora en manos de la multinacional estadounidense Eventbrite, y con Eneko Knörr, emprendedor e inversor y ahora involucrado de un nuevo proyecto de criptomonedas. Los tres se han visto en la situación de estar al frente de startups que surgieron como de la nada pero, con el paso del tiempo, adquirieron tal volumen que se hicieron apetecibles para otras compañías más grandes. Ellos son quienes describen los problemas habituales que podrías experimentar cuando tu startup crece.

Uno de los retos más llamativos identificados por los tres expertos es el siguiente: en esta fase de la startup, y para beneficiar el crecimiento del proyecto, tal vez haya llegado el momento de despedirte a tu mismo.

De la misma forma que debes mantener la cabeza fría a la hora de decidir qué perfiles siguen siendo útiles para tu equipo y cuáles no, también tú, como CEO, deberías plantearte en un momento determinado si eres capaz de sostener las riendas de la compañía con la misma firmeza y habilidad con que la has dirigido hasta ahora o si, por el contrario, deberías echar mano de personas con un nivel superior al tuyo.

“El emprendedor tiene que ser el primero en darse cuenta y, partiendo de una actitud de autocrítica, plantearse que igual soy yo el primero que tiene que hacerse a un lado”, concluye Andrés.

Además de esta peliaguda decisión, otros de los retos que debe afrontar el CEO de una startup en crecimiento son los siguientes:

Buscar un modelo de organización

“Por regla general, las startups crecen de un modo muy desorganizado por eso, conforme crezcan, van a tener que empezar a pensar en un tipo de organización, no hace falta que sea jerárquica, pero sí algún modelo que facilite la gestión de la compañía”, afirma Quino Fernández.

Empieza a despedir

“El equipo que necesitas cuando estás creando una empresa desde cero es muy diferente al que necesitas cuando la compañía va a escalar. Algunos empleados saben evolucionar con la empresa, pero no todos. Esos perfiles generalistas que saben hacer 27 cosas hay que empezar a sustituirlos por otros especializados. Esto, como CEO, es duro porque sabes que a esas personas, que en un determinado momento fueron vitales para el avance de tu compañía, les estás pidiendo que se hagan a un lado”, apunta Javier Andrés.

El dinero sigue siendo un problema

Y sí, parece que del problema del dinero no te deshaces estés en la fase que estés, aunque ahora lo necesites para otras cosas. La primera de ellas fichar a ese talento especializado que necesitas. Se suma a ello“un proyecto lo suficientemente inspirador e ilusionante como para convencerle de que abandone su puesto actual y se vaya contigo” dice Andrés.

Eneko Knörr observa, por su parte, que en ocasiones el dinero es un impedimento para crecer todo lo deprisa que desearías. “A veces las rondas crecen más despacio que la startup”, dice.

Empieza a delegar

Tampoco tendría mucho sentido gastarte un dineral en nuevos fichajes si luego no eres capaz de dejar que tome sus propias decisiones. Esto, que parece obvio, luego no es de aplicación tan sencilla. La causa es que, en el sentir general de los emprendedores, está la equiparación de la empresa con un hijo al que duele dejar abandonar el nido, pero a veces hay que hacerlo por el propio bien de la compañía. Un caso ejemplar lo encuentra Quino Fernández en Glovo, cuando su CEO, Oscar Pierre, con 22 años entonces, encajó con holgura la entrada de su mentor como director de operaciones en la compañía.

Cuidado con las nuevas contrataciones

Aunque estés ya decidido a contratar talento, el problema que puede surgir es que tampoco sabes muy bien cómo identificarlo. “Como emprendedor novato, tampoco tu sabes mucho y te dejas impresionar por gente que tiene muy buena reputación pero que, luego, igual no es tan bueno o a ti no te funciona. Esto es un problema porque, por un lado, tienes que dejarle hacer y tomar decisiones pero, por otro, si es malo te puede hundir la empresa. Vamos que tan grave es no fichar como fichar a la persona inadecuada”, sostiene Fernández.

El otro problema que observa Andrés en este punto es el de intentar captar perfiles muy elevados antes de tiempo. “Muchas veces sucede que contratas a grandes expertos procedentes de multinacionales y acaban perdiéndose en una startup porque están acostumbrados a trabajar en cosas muy específicas y con muchos recursos, algo que una startup no tiene”.

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