Cuando la formación militar es un plus para entrar en una startup

De Nido Robotics ya se ha hablado en este web, pero no de la peculiar forma que tiene su CEO, Roy Torgersen, de gestionarla. Él es quien nos cuenta las claves de sus aciertos y de cómo sale airoso de sus errores.

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Roy Torgersen

Roy Torgersen tiene 41 años y es de origen noruego, aunque hace años que reside en Murcia. Dice que de pequeño no sabía lo que quería ser “y ahora tampoco”, así que, llegada la adolescencia, decidió enrolarse en el ejército donde aprendió, dice, a ser autosuficiente. Más tarde se pasó a la marina civil donde trabajó con empresas petroleras y gasísticas. De aquí extrajo otra lección principal: la de tener siempre muy en en cuenta la Ley de Murphi y, en consecuencia, tener un plan A, un plan B y un plan C para cuando las cosas se tuercen.

Bajo estos principios básicos rige ahora la compañía que fundó en febrero de 2016, “con 30.000 euros de recursos propios, 3.000 horas de trabajo el primer año, mucha pasión” y con el único acompañamiento de un becario, Enrique González, ahora con 26 años y director técnico de la compañía.

En Nido Robotics fabrican robots subacuáticos todavía teleoperados, es decir conectados a un piloto en superficie, para llevar a cabo inspecciones o recoger datos debajo del agua. El paso siguiente es conseguir que los robots sean totalmente autónomos programando sus funciones. Pero para alcanzar este objetivo faltan 1 o 2 años.

Mientras tanto, continúan trabajando en otros proyectos, como el que justifica su presencia en el stand de Endesa en la última edición de South Summit. “Con Endesa hemos estado trabajando aplicando nuestros robots a sus plantas de generación térmica haciendo estudios de viabilidad del uso de los robots en las distintas tareas que ellos realizan en el día a día. El piloto ha sido un éxito y ahora están estudiando la implantación comercial en las distintas plantas que tienen tanto en España como en otros países”, explica Torgersen. Los otros hitos que acaban de conseguir es formar parte de un proyecto europeo en colaboración con otras compañías y levantar, en el último año, cerca de un millón de euros de financiación.

Aún así la filosofía de la empresa es que “siempre estamos en el day one”. En ese pesimismo precavido en el que se atrinchera Torgersen subyace la idea de que “en cualquier momento, por cualquier fallo, la empresa puede morir”. De aquí la triple planificación que les ha salvado ya de varios apuros, como el día que tenían que presentar un prototipo ante la consejera de Medio Ambiente del Gobierno regional de Murcia, y horas antes del evento “aquello empezó a echar chispas por todos los lados. Es una cuestión de no perder los nervios, mantener la cabeza fría y activar el siguiente plan".

Y así, sorteando traspiés, Nido Robotics va creciendo poco a poco. La previsión para este año es cerrar el ejercicio con 1.5 millones de euros facturados. Actualmente, la empresa la integran 20 personas, dos de ellas en Chile, donde acaban de abrir sucursal. Como dato curioso decir que 3 personas de la plantilla tienen background militar, entre ellos el director comercial. “No es que pidamos esto como requisito, pero sí que, a la hora de publicar ofertas de trabajo, solemos poner que si se tiene experiencia militar, nosotros lo vemos como un plus”, concluye Roy Torgersen, bueno el @ElCapitanRoy, en su cuenta de twitter.

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