Pierde su patrimonio de 6M de euros y se queda tan tranquilo. ¿Por qué?

Cerámicas Manuel Gil fue una de las empresas que sucumbió con la crisis inmobiliaria. Su propietario, Javier Gil Llorens, perdió así 6 millones de euros, todo su patrimonio, pero la adversidad no le hundió. ¿Por qué?

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Javier Gil Llorens

Javier Gil Llorens es de la filosofía de que “la vida no da puntadas sin hilo”, por eso entiende que las cosas suceden por algo y que cuando algo acaba es para que nuevas puertas se abran. Pero para aprender esta lección, antes tuvo que pasar por serias vicisitudes.

Como emprendedor, afirma Gil Llorens que él ha tocado la gloria. Durante 33 años estuvo al frente de un negocio radicado en Vigo. Al principio fue Cerámicas Manuel Gil, un pequeño negocio familiar que heredó de su padre, dedicado a la comercialización de materiales de construcción. Lo que empezó como un sencillo almacén acabó convirtiéndose en una boutique que trabajaba con las mejores firmas del sector inmobiliario. Gil Llorens la hizo crecer y con ella recibió el Premio Empresa en el año 2005, concedido por el Presidente de la Xunta de Galicia y por la Confederación de Empresarios en reconocimiento a su larga y destacada trayectoria.

Con una plantilla que, en los momentos álgidos, contaba con 25 empleados y facturaba 4 millones de euros, lo menos que pensaba Gil Llorens es que aquello pudiera quebrar. Pero sucedió. La crisis le pilló con una ingente cantidad de material suministrado que nunca llegó a cobrar. Él luchó hasta último momento para salvar la empresa que había fundado su padre, pero lo único que consiguió fue endeudarse todavía más. Para saldar las deudas se vio obligado a vender hasta el ático en el que vivía con su mujer. En total fueron 6 millones de euros la suma que perdió, “todo mi patrimonio”.

No fue el único que vivió una situación similar. De hecho, dice haber “visitado a más de un amigo en la UVI”. Sin embargo, asegura que él siempre mantuvo la templanza, y eso que tenía ya 50 años, una edad poco propicia para volver a la casilla de salida. “Me chocaba tanto que todos mis conocidos se extrañasen de verme tan tranquilo después de lo que me había pasado, que yo mismo llegué a cuestionarme mi salud mental, pensé que algo funcionaba mal dentro de mi".

Para hallar la respuesta, cuenta que un día cogió el coche sin rumbo determinado, “donde me llevase el asfalto”, y anduvo tres días seguidos dándole vueltas al asunto. “Repasé cómo había sido mi vida. Desde muy joven me interesé por el yoga, la meditación y la lectura, también he sido propenso a que la gente se acercase a mi pidiendo consejo, siempre me gustó escuchar. Llegué a la conclusión de que, con la quiebra de la empresa, había perdido los asideros económicos y físicos del mundo externo, pero conservé los asideros espirituales, los del mundo interno. El trabajo interior resultó ser más sólido que el del mercado. Eso es lo que me ayudó a mantener la calma”. La otra conclusión a la que llegó es que sería absurdo intentar volver a vivir lo que ya había experimentado. Que las cosas acaban por algo y que, cuando eso sucede, es porque algo nuevo comienza. Le había llegado el momento de reinventarse profesionalmente.

La reinvención

Gil Llorens decide entonces formarse para ejercer lo que su naturaleza le había inclinado siempre: la escucha. Se forma como coach, se convierte en experto de Programación Neurolingüística (PNL) y abre una consulta en Vigo que lleva su mismo nombre al objeto de ayudar a otras personas, “muchos de ellos emprendedores y autónomos”, a guiarles en el camino hacia el autoconocimiento y a robustecer las fortalezas internas.

Ahora, con 58 años, dice haber encontrado otro sentido a su vida que le llena más, aunque facture menos. Además de ejercer como coach, ofrece charlas contando su experiencia, la que también le ha proporcionado el argumento para su estreno como escritor con su libro Cómo ser tu mejor “yo “. Descubre cómo convertirte en tu mejor versión. Por si acaso te interesa su lectura, el libro está disponible en Amazon .

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